Opinión

Vivencias cotidianas de allí y aqui

<P>Vivencias cotidianas de allí y aqui</P>

Se acerca la despedida del 2011 y pronto daremos la bienvenida al 2012, con el deseo de que aporte a nuestras vidas, todo lo que anhelamos. Como sabemos, esa noche, en cada país, se celebra de distintas formas. Incluso existen tradiciones, diversas y variopintas, que no coinciden con nuestras fechas.

Cuando llegué a este, mi país natal, me enteré de que, en Santo Domingo, concurre una tradición popular que las festeja en el malecón de la Capital. Músicos, cantantes y artistas se dan cita allí para esperar, junto al expectante gentío, a que suenen las campanadas que separan un año del otro. ¡Después se sigue con la celebración! El mar, que está al lado, produce un ambiente especial. El clima cálido y el ritmo caribeño acompañarán a todos los que sueñan con que el próximo ciclo anual será mejor que éste. Es esa esperanza la que une a la mayoría de los pueblos, por muy diferentes que sean sus conductas en estos tiempos.

En Madrid, es tradicional, a pesar del crudo y frío invierno, que muchísima gente, ya sean madrileños o foráneos, se reúna en pleno centro, en la famosa “Puerta del Sol”. En el momento cumbre, cuando el reloj, de la que fue la antigua Casa de Correos, dé las doce campanadas, se tomarán las llamadas “uvas de la suerte”, una por repique.

Del origen de esta tradición existen varias versiones. A mi modo de ver, la más fehaciente proviene de un asunto de orden práctico que luego se convirtió en romántico, aunque la mayoría lo desconoce. En el 1909 se produjo un gran excedente en la cosecha de uvas en España. Los cosecheros, haciendo uso de su desesperada imaginación, lograron liberarse de él, ideando la célebre y aún joven tradición de tomar las uvas el 31 de diciembre, a las doce de la noche.

La Puerta del Sol es el punto al que también se le denomina “el kilómetro cero” de España. Su nombre se remonta al año 1520 aproximadamente. Fue durante la rebelión de las Comunidades de Castilla contra el rey Carlos I (1500-1558) cuando los comuneros madrileños fortificaron los accesos a la Villa. En el extremo más oriental alzaron una gran torre con una puerta principal, que era la que daba entrada y controlaba el acceso a la ciudad. Todavía se desconoce el motivo por el que, en el dintel de esta puerta, había un sol pintado que dio lugar a que se la denominara de ese modo, a ella y a su pequeño entorno. En el 1570, años después de la muerte de Carlos I, la puerta fue derribada para dar más amplitud al paso a la ciudad.

La Puerta del Sol, que conservó su nombre como tal y no como “plaza”, ha sido escenario de múltiples eventos históricos. Su fisionomía ha ido cambiando a lo largo de los siglos aunque la localidad siempre ha conservado su sabor castizo.

En el siglo XVIII se construyó la que fue la “Casa de Correos”, que fue cambiando su identidad junto a la historia de España. Durante el régimen de Franco, pasó a ser la sede de la Dirección General de Seguridad.

El próximo 31 de diciembre, como cada año, se retransmitirá, por varios canales de televisión y radio, la fiesta que allí se celebra, en olor de muchedumbre, cava y alegría.

En los hogares españoles se podrá, por lo tanto, tomar las tradicionales uvas al son del legendario campanario sin tener que pasar frío ni agobios multitudinarios.

¡FELIZ 2012!

El Nacional

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