La historia de la tradicional siesta
No fue ni inventada ni patentada por nadie en particular. La siesta es una costumbre surgida por la necesidad biológica de descanso sobre todo después de una comida copiosa al mediodía. Ésta ayuda a reactivar la capacidad de alargar con energía la jornada.
Cada día nacen nuevas indagaciones que nos hablan de los múltiples beneficios de la siesta para la salud y el aumento de productividad. Sin embargo, en la Antigua Grecia sin investigación alguna ya gozaban de este placer. Aunque no existían los relojes actuales, los griegos daban importancia a los minutos de sueño justo después del almuerzo, aunque los esclavos no tenían derecho al mismo.
Como consecuencia natural del descenso de la sangre después de comer, desde el sistema nervioso hacia el sistema digestivo, el letargo hizo parte del ritual del mediodía romano y en la Antigua Roma la siesta tuvo gran acogida.
Es así como 500 años d. C. San Benito Abad, el Abad de Nursia, estableció la norma de guardar reposo y silencio después de la “sexta hora”, el mediodía romano. Su norma era parte de una serie de reglas para mejorar la productividad durante el día. Su intención era que los monjes realizaran sus actividades de forma organizada. Sin saberlo dio la bendición a una costumbre adoptada en los cinco continentes.
Así es que, contrariamente a la creencia popular, la siesta no nació en España. Diversos estudios demuestran que en Europa son los alemanes, los italianos, y los británicos, los mayores practicantes de este reposo.
La palabra “siesta” tiene su origen en el latín “sexta hora” puesto que los romanos solían dormir a la sexta hora del día. De ahí se originó “sextear” o “guardar la sexta” que, a posteriori, se derivó en “sestear” o “echar la siesta”. Tanto el arte como la literatura, a través de la historia, han aplaudido sus beneficios.
Ciencia, historia y cultura concuerdan en afirmar que es una práctica saludable pero en innegable decadencia en el mundo actual de Internet y tecnologías universales donde se han propagado las enfermedades por falta de descanso.
Por ello la siesta ha tomado auge en grandes empresas alrededor del mundo. Google, Nike, NASA, GMO Internet, entre otras, promueven las siestas después del almuerzo. Los estudiosos del sueño afirman que ésta repara el sistema nervioso central y el cardiovascular. Lo que para las empresas significa mayor productividad y menor enfermedad.
Lo que, en un momento dado, era equivalente a la holgazanería, hoy en día se ha convertido en una necesidad que aumenta considerablemente el rendimiento.

