Intolerancia a la lactosa
La lactosa es una variedad de azúcar que se encuentra en la leche y otros productos lácteos. El cuerpo necesita una enzima llamada lactasa para digerirla. Su intolerancia se presenta cuando el intestino delgado no produce suficiente cuantía de esta enzima. Ésta se ha diagnosticado en los últimos años. Por lo tanto se considera una “enfermedad”, una dolencia emergente, nueva, por lo menos en cuanto a su época de diagnóstico.
Los organismos de los bebés originan bastante lactasa para poder digerir la contenida en la leche materna.
Aunque los prematuros ocasionalmente sufren de intolerancia a la lactosa. Los nacidos a término con frecuencia no muestran signos del problema antes de los 3 años de edad. Sin embargo en personas de raza blanca, la intolerancia a la lactosa con frecuencia se presenta en niños mayores de 5 años. Esta es la edad en la que nuestros cuerpos pueden dejar de producir lactasa.
En personas afroamericanas el problema puede presentarse a los 2 años de edad.
Es bastante frecuente en los adultos si bien pocas veces es peligrosa. Es muy común en adultos de origen asiático, africano y nativo americano. Y menos frecuente en personas de origen europeo del norte u occidente,.
Cualquier enfermedad que implique o lesione su intestino delgado puede provocar que se produzca menos cantidad de lactasa. Pero el tratamiento de estas enfermedades puede mejorar sus síntomas:
-Cirugía del intestino delgado
-Enfermedades que causan daño al intestino delgado como la celiaquía o la enfermedad de Crohn
-Bebés que nacen con un defecto genético y no pueden producir lactasa.
Intolerancia a la lactosa significa que uno no digiere alimentos que la contienen y es posible que sufra de malestar estomacal y puede presentar:
-gases
-diarrea
-inflamación estomacal
La intolerancia a la lactosa no es algo serio si se consumen menos alimentos que la contengan. Recurrir a pastillas o gotas que ayuden a digerirla suele ayudar.
Posiblemente se necesite tomar suplementos de calcio pues la leche y los productos lácteos son las fuentes más comunes de este mineral.

