Ventajas de dejar de fumar
Es lo mismo que uno lleve fumando 30 días o 30 años ya que nuestro cuerpo puede deshacerse de todas las toxinas que ha inhalado, acumulándose en nuestros órganos.
Siempre se está a tiempo y no es necesario esperar al momento propicio, cuando uno crea estar más «preparado».
Ya y ahora es el mejor momento porque así, en tan sólo 20 minutos, la presión sanguínea volverá a su normalidad.
En 8 horas, el índice de monóxido de carbono en sangre (un peligroso veneno) habrá disminuido a la mitad y el nivel de oxígeno volverá a la normalidad y en 48 horas el riesgo de padecer un ataque al corazón habrá disminuido considerablemente.
No le quedará rastro de nicotina en el cuerpo. El olfato y el gusto volverán a ser los normales y en 72 horas, los bronquios se relajarán aumentando su nivel de energía.
En dos semanas, la circulación sanguínea se acelerará y seguirá mejorando a lo largo de las diez semanas siguientes.
De 3 a 9 meses después, la tos, los estornudos y los problemas respiratorios se disiparán, mientras que la capacidad pulmonar aumentará en un 10%.
En un año, el riesgo de infarto (ataque al corazón) habrá disminuido a la mitad.
En cinco años, el riesgo de AVC (ataque cerebral) será idéntico al de un no fumador.
En diez años, el riesgo de cáncer de pulmón será idéntico al de un no fumador.
En quince años, el riesgo de infarto será idéntico al de un no fumador.
Asimismo, el dejar de fumar le va a hacer ser más rico, puesto que podrá ahorrarse el dinero que gastaba en tabaco o, más bien, en pagar los impuestos sobre el tabaco, que suelen representar el 80% del precio de un paquete.
En España el hábito de fumar se lleva por delante cada año la vida de aproximadamente 55.000 personas que es como si cada día descarrilara, sin supervivientes, un tren con 150 pasajeros y todos miráramos para otro lado. Y además, en su carrera loca, y día tras día, ese mismo tren acabara con la vida de otras siete personas, fumadores pasivos que pasaban por ahí.
El siniestro negocio del tabaco
Conviene recordar que fueron los estados los que animaron a la población a fumar.
De hecho, en algunos países se regalaba tabaco entre las tropas durante la Primera Guerra Mundial. Otros crearon sociedades estatales que tenían la explotación industrial del tabaco.
Estados Unidos pronto se puso a la cabeza del negocio durante la Segunda Guerra Mundial y con las guerras que vinieron después: Corea, Vietnam, Afganistán…
Envió a sus soldados por todo el mundo acompañados siempre de cargamentos de cigarrillos estadounidenses que acabaron convirtiéndose en un símbolo de la libertad.
¡El consumo de cigarrillos se transformó en un fenómeno mundial!.
Por: Aida Trujillo Ricart
http://aidatrujillo.wordpress.com/

