Opinión

Vivencias cotidianas de allí y aqui

Vivencias cotidianas de allí y aqui

El pasado sábado, día 26 de mayo, para distraerme de mis penas y pesares, unos amigos entrañables, Ana y Javier Garrosa, me invitaron a almorzar y pasear fuera de Madrid.  Estuvimos en Navacerrada, en donde degustamos unos “judiones” exquisitos, acompañados de chorizo, tocino y morcilla. Una delicia que, por puro placer y glotonería, antecedió a un cochinillo asado y unas “natillas”. Después, nos dirigimos a otro pueblo, Manzanares El Real, en donde dimos un largo paseo, caminando.

Sin embargo, no esperaba encontrarme con una hermosa sorpresa: la Ermita de la Virgen de los Remedios, en el término municipal de Colmenar Viejo, adonde, mis amigos, insistieron que acudiésemos. Ya la conocían, pero yo no tenía idea de su existencia, como muchos otros, incluso siendo madrileños. Permanecí rezando, ante su presencia, un rato, en el que se me saltaron las lágrimas. Con su repoblación, en los restos del primitivo templo, dedicado a San Bartolomé, el pueblo levantó una ermita, inspirados por el propio santo, según se dice, en donde se incorporó el culto a Nuestra Señora de los Remedios, en 1670. Interesante es conocer también sobre los hallazgos y yacimientos arqueológicos, de gran interés, que confirman la presencia visigoda en la fundación de esa villa. El terreno, en donde está emplazada dicha ermita,  escondía una necrópolis que corresponde, aproximadamente, a los siglos VI y VII. Estos datos los refiere una campaña arqueológica que tuvo lugar en noviembre y diciembre de 1999 y en junio de 2003.

La imagen de la Patrona de Colmenar Viejo, una talla en madera de estilo románico tardío, se venera en este hermoso altozano, centrado en un pinar, situado a 4.5 Km. del centro urbano. Su hermoso altar fue adaptado para que sirviese, además de a la devoción a San Bartolomé, también de asiento a la Imagen de la Señora, aunque su culto data del año1914. Al parecer, carecen de fundamento las versiones acerca de la aparición de la imagen, ignorándose la fecha exacta en la que el pueblo decidió nombrarla su Patrona. Su figura, durante la Guerra Civil Española, fue depositada en el Museo de Arte Moderno de Madrid, de donde se recuperó al término de la contienda. Le faltaban, entonces, la corona de oro y pedrería que poseía anteriormente.

En el año 1942 fue declarada, por el Consistorio local, “Alcaldesa de honor de Colmenar Viejo”. A posteriori, fue coronada, canónicamente, por el Cardenal Antonio María Rouco Varela, e1 24 de junio de 2001.

La talla de la Virgen de los Remedios mide tan solo unos 80 cms. de altura y está vestida con una túnica y un manto, a modo de capa romana, cerrado con un broche, una toca, que le cae hasta los hombros, y rodea su cabeza, y un calzado puntiagudo. Está sentada de frente, en actitud de escucha y diálogo con sus devotos. Su  Santo Niño, sentado sobre sus rodillas, va vestido de modo semejante al de su Madre, pero con los pies descalzos. A modo de bendición, levanta los dedos índice y medio de la  derecha, mientras, con la  izquierda, sostiene un libro que simboliza el Evangelio. Esto es algo propio del siglo XIII pues, en el XII. La conclusión es que nos topamos con una escultura románica, perteneciente a finales del XII o principios del XIII, por tener los caracteres propios de las de esa época. Tiene una inscripción latina que apunta: «Esta antigua efigie de la Santísima Virgen María de los Remedios, fue restaurada, a instancia de los habitantes de Colmenar Viejo, y dedicada, de nuevo, al culto, el 31 de mayo de 1914.»

El Nacional

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