Opinión

Vivencias cotidianas de allí y aquí

Vivencias cotidianas de allí y aquí

Éste histórico hecho está considerado de los más crueles de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939, trece mujeres, la mitad de ellas menores, fueron ejecutadas ante la tapia del cementerio de La Almudena. Su historia sigue viva, en forma de libros, teatro, documentales y cine.

En el 2007 se estrenó en Madrid, y fui a ver una película, dirigida por José Luis Alcaine, acompañada por mi hijo Nicolás. Me gusta que se entere de los distintos sucesos históricos y juzgue, después, con pleno conocimiento. El film narra la historia de estas jóvenes condenadas a muerte por un delito que no habían cometido. Detenidas al mes de acabar la Guerra Civil, fueron sometidas a inhumanos interrogatorios y recluidas en la cárcel madrileña de Ventas.

“Madrecita, me reuniré con mi hermana y papá en el otro mundo, pero ten presente que muero honradamente. Adiós para siempre. Tu hija que ya jamás te podrá besar ni abrazar. No me lloréis pero que mi nombre no se borre de la historia”. Fueron éstas las últimas palabras que dirigió a su progenitora Julia Conesa, la noche del 4 de agosto de 1939. Hacía cuatro meses que había terminado la contienda. Madrid, destruida, tras tres años de bombardeos y resistencia, intentaba adaptarse al orden impuesto por Franco.

Apenas 24 horas más tarde, las trece muchachas y 43 hombres fueron ejecutados. Algunas compañeras de presidio, como Mª Pilar Barra, lo recordaron así: “Estando asomadas a la ventana de la celda, las vimos salir. Iban de dos en dos y tres guardias escoltaban cada pareja. Algunas permanecimos arrodilladas sin decir nada. Hasta que María Teresa Igual, la funcionaria que las acompañó, regresó y nos informó de que, las jóvenes, habían muerto de forma serena. Una de ellas, Anita, no falleció con la primera descarga y vociferó: ¿Por qué a mí no me matan? Fue terrible el perderlas y soportarlo con impotencia. Pero también lo fue ver la sangre fría de Teresa, relatando el hecho. Entre lo que nos contó fue que ellas iban ilusionadas pues pensaban que podrían despedirse de sus novios y maridos, también condenados, antes de ser ejecutadas. Pero éstos ya habían sido fusilados”.

Quince de los ajusticiados, aquel fatídico día, eran menores de edad, que se alcanzaba, entonces, a los 21 años. Por ello, a estas mujeres se las comenzó a llamar “Las trece rosas”. Su historia se convirtió pronto en una de las más conmovedoras de esa época de odio fratricida y fascismo.

La conclusión  fue que “Las trece rosas” se destacaron por su gran valentía y conciencia, y lucharon, con fuerza y tesón, contra el régimen antidemocrático que se avecinaba. Sus nombres: Ana López Gallego, Victoria Muñoz García, Martina Barroso García, Virtudes González García, Luisa Rodríguez de la Fuente, Elena Gil Olaya, Dionisia Manzanero Sala, Joaquina López Laffite, Carmen Barrero Aguado, Pilar Bueno Ibáñez, Blanca Brisac Vázquez, Adelina García Casillas y Julia Conesa.

Pudiendo haber permanecido en la tranquilidad de su hogar, se echaron a la calle para defender la II República, durante la defensa de Madrid, poniendo en riesgo sus vidas. Se señalaba, como propaganda fascista, que el régimen franquista protegía, en gran medida, a las mujeres.  ¡Descansen en paz!

El Nacional

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