ANAHEIM. ¿Qué usted le da a un hombre que lo tiene casi todo? Un anillo de Serie Mundial sería bueno, especialmente si tiene que ser un regalo de despedida.
Vladimir Guerrero, un demoledor de pelotas de béisbol con pocos colegas en los pasados 13 años, raras veces hace declaraciones definitivas en sus ocasionales sesiones con la prensa. El es un caballero humilde, tranquilo, nunca conocido por proclamaciones bravías.
Sin embargo, con el acercamiento de la Serie Divisional de la Liga Americana contra Boston, el orgullo de la República Dominicana dejó bien claro que un campeonato de la Serie Mundial el único premio que lo ha eludido en una carrera que terminará con su elevación al Salón de la Fama- es algo que atesoraría.
La emoción que sientes al ganar una división es difícil de describir, dijo Guerrero a través de la traducción del buen amigo José Mota. Yo ni siquiera me puedo imaginar lo que sería siendo un campeón. Desde luego, es muy importante ganar uno.
Guerrero está hacienda su quinto viaje a la post temporada, y está en relativamente buena salud para un cambio.
El ha estado golpeado en previos octubres, debido en parte a siete años pasados en el suelo artificial de Montreal y en parte a la forma como ha lanzado su cuerpo alrededor del bosque derecho y en las bases a lo largo de su carrera.
