A quienes no viven en la República Dominicana y quieran hacerse una idea de lo que ocurre en este país respecto de la inseguridad en que vive la población, les presento unos hechos que pueden contribuir a ese propósito. Aquí no son hechos extraordinarios, pero que si ocurriesen en otros países resultarían terriblemente novedosos.
El tres de julio se informó del vil asesinato de la joven Zuleica Ponciano, oficial del Ejército que prestaba servicio en la casa del Presidente de la República. Fungía de seguridad de una de las tres hijas del mandatario. Al parecer, el móvil del crimen fue despojarla de un arma, pues aquí se estila que los militares anden armados.
Cuando visitó la funeraria donde era velado el cadáver, el presidente Danilo Medina lamentó el hecho y, como hacen los demás ciudadanos, reclamó que la justicia sea más enérgica con los delincuentes. El jefe del Estado reveló acerca del matador de la oficial: Ese tipo hace 15 días que estaba preso, lo soltaron y mira lo que hace.
El ministro de las Fuerzas Armadas, Sigfrido Pared Pérez, quien suele dar muestras de inteligencia y de prudencia, dejó escapar un grito. El almirante Pared proclamó que es preferible cincuenta delincuentes muertos, que un militar o un policía asesinado. Llamó a los malhechores como desperdicios sociales.
El ministro advirtió a los desperdicios que los cuerpos castrenses responderán con la misma contundencia como ellos actúen, ya que las Fuerzas Armadas y la Policía tienen el reto de llevar la tranquilidad a la sociedad, pero no podemos tener consideración con los delincuentes, porque son los que están matando guardias y agentes policiales.
En la última semana de junio, el presidente Medina designó al general Manuel Castro Castillo como jefe de la Policía Nacional. Ha hecho declaraciones y promesas, pero sin dejar atrás un sollozo. Admite que muchachos adictos asaltan a mano armada en busca de dinero para comprar drogas. Dice que andan armados.
Castro estima que el delito es multicausal, pero enfatiza en que el narcotráfico es responsable de muchos hechos delictivos en las calles dominicanas. Sin querer, muestra la debilidad de la Policía frente al crimen, pero promete gestar una reforma en la actitud y la cultura de los miembros para prevenir y combatir el delito. Esperemos.
Roberto Rodríguez Marchena, cultivado en el manejo de la palabra, es el vocero de la Presidencia de la República. Habló y reconoció que la delincuencia ha ganado espacio, por lo que desde el Gobierno se hará todo lo necesario para dar garantías de seguridad a la sociedad dominicana. ¿Se entiende lo que pasa aquí?
