Opinión

Voces y ecos

Voces y ecos

La situación  postelectoral  del Partido Revolucionario Dominicano  es de “pronóstico reservado”.  Reviste delicadeza y  debe provocar profundas reflexiones. La dirección del PRD  se ocupó en algunos experimentos y ahora  tiene que darse cuenta de que  los fenómenos químicos  no permiten recuperar  los elementos mezclados.

El  Partido de la Liberación Dominicana se ríe doblemente. Primero porque, aplicando sus malas artes,  obtuvo una victoria inversamente proporcional a los escrúpulos de sus líderes. Y se ríe porque ahora al PRD le viene una convulsión  interna y desde  ya  muchos  quieren comerse vivo a Miguel Vargas, el  presidente.

Si hay reflexión,  no se lo comerán vivo, sino tras un proceso de cocimiento, con previo aderezo. Vargas ha proclamado que el PRD avanzó porque aumentó  el número de municipios ganados. Y para una tercera fuerza sería un buen papel.

Son  éstas las primeras elecciones en que participa el PRD  sin que obtenga un escaño en el Senado. La derrota se debe a las prácticas  pervertidas y antidemocráticas del PLD y a las acciones irreflexivas de una dirección  perredeísta que actuó como si su fin hubiese sido coronar al adversario. Atajó para que el enemigo enlazara.

Miguel Vargas y el coro que le canta sin cesar el himno de su gloria ignoraron  adrede  que el PRD es la suma de las corrientes que actúan en su interior. Es un perfecto ejemplo de  sinergia: todos los órganos tienen que actuar para cumplir su función.

El equilibrio interno ha sido una constante en el PRD y ésa es palabra indispensable para la buena marcha de la agrupación. Pero fue exactamente lo más despreciado por Vargas. Unos por conveniencia y otros por temor le permitieron  las distorsiones en que ha incurrido.

Esas acciones desmotivaron a muchos perredeístas y no acudieron a votar. Ni discutieron en parques y cafeterías. En los  autobuses guardaron silencio y exhibieron un desinterés que motivó al presidente Fernández a declarar dos días feriados para que se fueran de vacaciones y no votaran. Y funcionó.

El PRD es un poderoso instrumento de la democracia, hasta en la derrota lo evidencia. Es un patrimonio del pueblo, pero el presidente del PRD no quiso que  se viera y sintiera así en el proceso electoral reciente. Qué  profundamente proféticas fueron las palabras de María Teresa, la señora que mantiene limpia la tumba del doctor Peña Gómez: “Yo no veo bien al PRD. Cuando Peña, había fe, fortaleza, esperanza y lo que él decía, eso se hacía…”. Habló  el día 10 de mayo. 

El experimento  ha fracasado. Como  resarcimiento,  Vargas, Orlando Jorge Mera y Geanilda Vásquez han de renunciar. No deben esperar la rebelión de las masas ni que se los coman vivos o al carbón.  El 30 de mayo puede ser un buen día.

El Nacional

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