Los favorecidos del gobierno han comenzado a emitir gritos desesperados por lo que vislumbran como resultado de las elecciones del año que viene.
Como la credibilidad les ha mermado tanto, buscan en gente de fuera ecos a sus alaridos, para de inmediato publicitarlos en interés de atemorizar a la población por el posible triunfo electoral del Partido Revolucionario Dominicano.
El último de esos rezongos salió del doctor Marino Vinicio Castillo, quien dijo que el presente del país está atrapado en una malla de incertidumbres y de expectativas inquietantes. Eso se traduce de este modo: señores apuremos que el PRD puede ganar y vamos a perder nuestros privilegios.
Hipólito Mejía y Luís Abinader empezaron con buen pie, conforme revelan las encuestas y más elocuente aún- según habla la gente en la calle y lugares públicos. Hasta el punto que Bernardo Vega, prestante aliado del gobierno, tras los resultados de su encuesta Penn y Schoen, aconsejó al gobierno una serie de medidas para cambiar la preferencia del pueblo. Sugirió, incluso, meter preso un par de corruptos, para impactar.
Los mal pensados dicen que el Presidente Fernández y el gabinete económico, con sus fatídicos paquetes impositivos, resultan magníficos socios del binomio Mejía-Abinader. La nueva alza de la tarifa de energía eléctrica es una acción criminal que repercute tanto en el sistema productivo nacional como en los magros ingresos de las familias pobres.
Luís Abinader inició una campaña para un proyecto presidencial que pareció a destiempo. En poco tiempo prendió con un equipo que se ha hecho sentir a lo interno del PRD. Los resultados de su alianza con Mejía lo han demostrado. Ahora hay una apreciación generalizada de que este político de la nueva generación encarna la persona ideal para acompañar al candidato presidencial perredeísta en la segunda posición.
La preferencia de la juventud por el binomio del partido blanco se debe en gran parte a la presencia en la boleta de este joven profesional, cuya formación académica y política, sumada a su trayectoria sin tacha, lo convierte en el tipo de hombre que la gente anda buscando para privilegiarlo con su voto, para superar las frustraciones que nos han inferido los una vez discípulos -ahora negadores- de Juan Bosch.
Las condiciones para la victoria del PRD están dadas. Los beneficiarios del gobierno chillan de rabia. La fórmula Hipólito-Luís resulta la combinación más adecuada. Por las condiciones y experiencia del primero y por el contrapeso que significa el segundo. En la pelota, cuando un lanzador pierde el control, se le saca a batazos. El gobierno del PLD es un pitcher descontrolado.

