Cómo viven los periodistas dominicanos? No tengo un diagnóstico de esos que preparan sociólogos y demógrafos sobre las condiciones de existencia o subsistencia- de los comunicadores sociales. No obstante, puedo asegurar que este sector profesional encierra la más compleja diversidad desde el punto de vista socioeconómico.
Basta la observación para percibir la variedad de estratos económicos de que se compone este conglomerado. La capa más gruesa la constituyen los que viven en plena pobreza, sin empleo, sin vivienda, sin seguro médico. Algunos se defienden de esta situación trabajando en otras áreas y se amparan en el gremialismo por apego a su profesión.
Otro grupo lo forman los profesionales que laboran para las empresas de comunicación, quienes con sus magros salarios presentan niveles de consumo propios de gente bien pagada, pues han de estar acordes con el ambiente en que ejercen su trabajo. Tras su apariencia se esconden a menudo las estrecheces y carencias.
Un círculo mínimo de periodistas exhibe holgura económica, visible en viviendas, casas de recreo, vehículos y diversiones costosas. Cada uno sabe cómo ha ascendido a esos niveles de bonanza. Es obvio, que en los últimos años las arcas del Estado se han mostrado generosas con algunos miembros de nuestro sector profesional.
En interés de atenuar el estado desastroso de pobreza en que se desenvuelven muchos periodistas, la Presidencia de la República ha optado por otorgar pensiones a los más necesitados o tal vez a los más meritorios. Ese hecho es un buen parámetro para comprobar la dificultosa situación en que viven los periodistas.
Cada año, tras el decreto presidencial, unos celebran mientras otros rezongan y lamentan. Por ejemplo, Icelso Bienvenido Cruz, de 65 años, sin empleo y con una hija enferma de cáncer, lleva dos años esperando pensión, tiempo que en su caso es más que lo esperado por el personaje de la novela El coronel no tiene quien le escriba, de Gabriel García Márquez. Ahora le han dicho, como el año pasado: Espera el próximo.
Mediante el decreto 100-13 el presidente Danilo Medina pensionó a 30 periodistas, con motivo de celebrarse el viernes 5 el Día Nacional del Periodista. Entre los beneficiados los hay de todas partes y de diferentes edades, unos desempleados y otros en ejercicio activo, y algunos gremialistas consagrados. Pero no estaba Icelso Cruz.
Para este hombre, el asunto era de vida o muerte, aunque no así para quienes elaboraron la lista presentada al Presidente Medina. Apena admitir que la misma situación de indigencia de los periodistas nos conduce a devorarnos como fieras. En esa lid, el grupismo juega un papel de primera importancia. Es triste, pero es la realidad.

