Opinión

Voces y ecos

Voces y ecos

Con perdón de Guillermo Moreno y de Julián Serulle, puede  decirse que los platos fuertes del menú electoral están definidos. A uno de ellos le falta la “compaña”, pero será poco el atractivo que pueda sumarle. También hay que anotar que  el  plato colorado   más bien califica para entrada.

Hipólito Mejía y Danilo Medina  son los platos fuertes. Ambos  cuentan con suficiente experiencia política. En 2012 se cumplirán doce años de haberse enfrentado por la presidencia  de la República,  ocasión   en que resultó  victorioso Mejía. Para entonces, Medina había sido presidente de la Cámara de Diputados y secretario de la Presidencia, mientras Mejía  había desempeñado  la Secretaría de Agricultura.

Ahora Mejía es un ex presidente y Medina un ex candidato  presidencial que guarda también un intento fallido de serlo. DM ha ganado prácticamente solo la elección interna, aunque venciendo una carrera de obstáculos impuesta por el Presidente Fernández y sus seguidores. Por eso fue tan pálida la votación  peledeísta.

HM ganó  enfrentado a la estructura partidaria y  debió dar muestras  inmensas de sensatez en el proceso  post convencional. DM necesitó esa condición desde 2008 a  la fecha. Medina y Mejía tienen similitudes y diferencias. Cada cual  goza de  una virtud de la que el otro carece, aunque algún puntito inclina la balanza.  Dicho en lenguaje gallístico: uno es 3:10 y el otro 3:08.

HM estudió agronomía y sus lecturas se han inclinado hacia la producción y administración de bienes alimenticios. Trabajó en el sector privado agrícola, en el público y en sus propios negocios.  Ha vivido del campo. DM  estudió ingeniería química y economía, pero  se ha dedicado al trabajo político. No se sabe exactamente de qué vive.

La retórica de Mejía es ocurrente y salada.  Es abierto y maneja francamente el léxico coloquial, aunque sin llegar a los niveles  expresivos de Juan Bosch, que usaba ese estilo en  forma estudiada. De HM siempre se sabe lo que piensa. Podría ser  indiscreto, pero nunca  taimado o simulador.

DM es discreto, parco de palabras, aunque sin llegar al hermetismo  y el misterio de Joaquín Balaguer. Esta condición le ha hecho aparecer como apático y desabrido, pero le proporciona la virtud de ser  el político  actual con mayor dominio de su palabra y de su silencio. 

 Condición  común, más que la primera sílaba de sus apellidos, es que cual que sea elegido Presidente, sólo gobernará cuatro años. Se lo impide la Constitución y las condiciones objetivas no les son favorables para reformarla.

Ninguno es gimnasta de la palabra, pero HM logra arrancar más emociones. A Mejía se le escucha como a quien te invita a una fiesta. A Medina, como a un vendedor de  pólizas. Mejía tiene una  victoria y una derrota, Medina tiene cero victoria y dos derrotas.  DM busca la revancha, pero HM luce favorito.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación