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Votos y escaños

Votos y escaños

Pedro P. Yermenos Forastieri

Además de las distorsiones producidas cuando los escaños se distribuyen entre circunscripciones obviando densidad poblacional o cantidad de electores, otro fenómeno ocurre cuando los resultados arrojan disparidades entre escaños asignados y votación obtenida por cada organización.

En sistemas de representación mayoritaria eso es normal, pero puede acentuarse cuando los escaños no se distribuyen proporcionalmente al diseñar las circunscripciones. En sistemas proporcionales esto no debe ocurrir.

Eso puede presentarse por motivos diversos: Por atomizar circunscripciones. Mientras más se subdivide el territorio, más pequeñas serán las circunscripciones. Por el tamaño del órgano de representación, mientras menos representantes, menos escaños para distribuir.

Como consecuencia, los escaños a repartir no serán suficientes para reflejar la pluralidad de fuerzas que muestran los resultados.

En circunscripciones de 2 escaños, el Partido A con 70% de votos obtendría 100% de escaños; el B con 30% podría quedar sin representación, no cumpliéndose el objetivo de la representación proporcional. En circunscripción de 3 escaños, obtendría al menos un representante con igual votación.

Sus posibilidades aumentarán con más escaños. Faltaría un diseño con menos circunscripciones y/o órgano más grande.
Podría ocurrir que la sumatoria de votos del Partido B, a nivel nacional, supere al del A que obtuvo mayoría de escaños, por haber obtenido más escaños en distritos con menos electores. Produciendo resultados similares al sistema mayoritario.

En sistemas de escrutinio mayoritario uninominal, veamos el ejemplo de dos partidos en elecciones para la Cámara inglesa de los Comunes: El Reform UK obtuvo 4,117,610 votos, 14.29%, pero solo alcanzó 5 de 650 escaños (0.77%). El Partido Liberal Democrático con 3,519,143 votos (12.22%), alcanzó 72 escaños (11.08%). Con menos votos ganó 14 veces más.

El Partido de los Trabajadores de Bretaña obtuvo 0.73% y quedó sin escaños. Otros partidos con menos votos (0.68%, 0.60%, 0.41%) sí obtuvieron. Esto contradice los efectos esperados en sistemas proporcionales.

Ese caso hipotético solo considera dos partidos. Mientras más compiten, más quedarán excluidos. En circunscripción de 2 escaños, una tercera fuerza no tendría posibilidades de acceder a uno, quedando sin representación un porcentaje importante de electores.

Fernández Esquer alude al principio micro-mega de Colomer, planteando que partidos grandes, que son pocos, prefieren parlamentos y circunscripciones pequeñas. Los pequeños, que son múltiples, prefieren grandes.

“Los partidos grandes prefieren instituciones pequeñas que excluyan otros de competencia. Los pequeños prefieren instituciones grandes donde puedan ser incluidos”. ¿Cuál de estas posturas garantiza el pluralismo que persiguen los sistemas de representación proporcional?