Opinión

Washington y Venezuela

Washington y Venezuela

Si a pesar de las sanciones económicas y las presiones internacionales en Venezuela no se vislumbra una salida a la crisis que tiene a la sufrida población sumida en la desesperanza, Estados Unidos tiene su gran cuota de responsabilidad. Cada vez que el presidente Donald Trump invoca la opción militar como una de las cartas para que Nicolás Maduro deje el poder, el rechazo a la alternativa es unánime. Aunque Washington sabe que Maduro, lejos de debilitarse no hace más que fortalecerse, lo extraño es que insista en el discurso belicista.

El gobernante de Venezuela aprovecha las salidas de Trump no solo para victimizarse, atribuyendo la falta de democracia y la crisis de abastecimiento de alimentos y medicamentos, a una conspiración del imperialismo norteamericano.

Astuto al fin y al cabo Maduro no se limita a la retórica, que ha sido parte de su juego para engatusar incautos, sino que aprovecha los desatinos estadounidenses para elevar la represión contra los líderes opositores, como ha sido la acusación de terrorista contra Roberto Herrera, uno de los principales asistentes del presidente del Parlamento, Juan Guaidó, y la inhabilitación de este para ocupar cargos públicos por 15 años.

Con Trump en el poder la vocación democrática de Estados Unidos se ha hecho más cuestionable. Los avances que se habían logrado para restablecer las relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba fueron dinamitados por su administración, sin ser la única decisión que desdice de su interés democrático en el caso de Venezuela.

Hay que mencionar también la legitimación del fraude electoral que permitió la reelección del presidente de Honduras, Orlando Hernández, y como incentivo a las tensiones internacionales la ruptura del pacto que limitaba la fabricación de armas nucleares con Irán, el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y más recientemente la soberanía de ese país sobre las Alturas del Golán.

Si Washington se echa a un lado y deja a la Unión Europea y a naciones democráticas de la región liderar el proceso en Venezuela, Maduro no se estaría burlando tan cínicamente de la comunidad internacional, sino que estaría más cerca de caer, sin importar el respaldo que le hayan proporcionado China y Rusia.

Además de los antecedentes, cada vez que en Washington se habla de intervención militar hasta los gobiernos más conservadores de la región dan un paso al costado. Quiérase o no, con la siniestra camarilla venezolana que detenta el poder gracias al respaldo de una privilegiada casta militar, se tiene que negociar, a menos que decida cruzarse sobre un charco de sangre en que la población civil, la gran víctima, cargará con la peor parte..

El Nacional

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