Es verdad que cuando Celso Marranzini llegó a la administración de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales halló una nómina voluminosa y muchas personas cobrando elevados sueldos, lo que hacía colegir que ahí radicaban los apagones.
Marranzini canceló a centenares de personas, en su mayoría dirigentes del partido oficial, supuestamente para despolitizar a una institución de carácter técnico y desde esa óptica encontró solidaridad en algunos segmentos de opinión, que pensaron que con ese ahorro se harían inversiones encaminadas a mejorar a un servicio de primer orden.
Alegó que las distribuidoras también estaban politizadas y el Ejecutivo lo complació cancelando a los directores de las Edes y nombrando en su lugar a técnicos extranjeros amigos de Marranzini. En las distribuidoras eléctricas también las cancelaciones han sido masivas, lo que hace elevar enormemente el ahorro por concepto de eliminación de botellas.
Es de suponer que ya nadie cobra sin trabajar ni hay irregularidades en la CDEEE ni en las distribuidoras, todo marcha correctamente. ¿Por qué entonces el déficit en el servicio eléctrico es cada vez mayor? ¿En qué se ha beneficiado la población, que paga la luz más cara del mundo, con las medidas de saneamiento del administrador de la CDEEE?
Siempre escuché decir que en la época de Trujillo no se permitía la comisión de actos dolosos en los funcionarios públicos, pero es que el único que podía disponer de los recursos del erario era el tirano. La corrupción estaba centralizada en una persona.
No traigo este dato a colación para decir que la corrupción en el sector eléctrico, donde supuestamente corrigieron las irregularidades y eliminaron las botellas, está centralizada en alguien, pero oportuno es el momento para preguntarle al señor Marranzini (empresario de la generación de energía): ¿Y ahora qué pasa, que el servicio eléctrico no mejora?

