¿Y el boschismo? (1)
Con la salida del poder del PLD y el achicamiento del PRD me surgieron varias preguntas: ¿Desaparecerá el boschismo del espectro político dominicano? ¿Se marcharán para siempre sus enunciados políticos sin dejar una huella, un signo benéfico para el futuro? ¿No será rescatado por alguien? ¿Será recordado Juan Bosch sólo como creador de ficción? Pero antes de responder esas y otras preguntas que con seguridad serán formuladas en el futuro, es preciso apuntar que el boschismo —como concepto— emergió de la frustración del propio Bosch, tras el derrocamiento de su gobierno en 1963, y la incubación teórica del mismo luego del revés electoral sufrido en 1966; un camino que lo llevó —desde 1964— a abandonar su fecunda y admirable creación literaria de ficción para concentrarse en la producción de los ensayos que fundaron su teoría del Estado, la cual, en muchos recodos, recuerda la inaugurada por Hegel en 1807 con la publicación de Phänomenologie des Geistes, en donde el filósofo alemán enfatizó sobre el espíritu objetivo y afirmó que “la realización del hombre sólo puede conseguirse en una sociedad organizada políticamente […] y no conforme a un hipotético ‘estado de naturaleza’, como lo postuló originariamente el liberalismo”.
Bosch comprendió en aquel autoexilio en Benidorn [tal vez leyendo a Hegel y otros textos abiertos al materialismo dialéctico], que de haber contado con una estructura política organizada ideológicamente, el golpe de 1963 no se hubiese ni incoado ni ejecutado. Y fue en Benidorn donde nació el boschismo.
En treinta años de una febril producción ensayística —de 1964 a comienzos de los noventa, cuando el Alzheimer bloqueó su sinapsis—, Juan Bosch produjo alrededor de medio centenar de obras, entre teorías sociopolíticas, historia y biografías, que inició con diez obras fundamentales: Bolívar y la guerra social [1964], Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana [1964] y continuó con El pentagonismo, sustituto del imperialismo [1966], Dictadura con respaldo popular [1969], De Cristóbal Colón a Fidel Castro [1969], Breve historia de la oligarquía [1970], Composición social dominicana [1970], El Caribe: Frontera Imperial [1970], Tres conferencias sobre el feudalismo [1971] y La revolución haitiana [1971]. Estas diez obras definieron, no sólo el pensamiento y, obviamente su concepción del Estado, sino que fundaron el boschismo como una plataforma ideológica para alcanzar y sostenerse en el poder.
Bosch supo, a través del estudio y el sacrificio supremo de cerrar definitivamente su producción literaria de ficción, que de llegar al poder como lo hizo en 1962, ya jamás podría ser derrocado tan inútil y asquerosamente como ocurrió en septiembre del 63 y por eso, en 1973, abandonó el PRD y fundó el Partido de la Liberación Dominicana, al estilo de un acabado corpus ideológico con el que apetecía sintetizar, no sólo sus teorías, sino las aspiraciones de todos los que en el discurso histórico teorizaron, lucharon y aportaron deseos, sudor y lágrimas para arribar a un Estado conformado por un organismo capaz de guiar la sociedad hacia la felicidad.
Por: Efraim Castillo
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