Retaliación
Bastó que Minou Tavárez Mirabal renunciara del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) para que se le sustituyera como presidenta de la comisión de relaciones exteriores de la Cámara de Diputados en un vulgar acto de retaliación política. Lo político puede ser una herramienta, pero lo necesario para desempeñar las funciones con las condiciones morales y profesionales que la legisladora del Distrito Nacional posee a cabalidad.
Tan mal ha caído la decisión contra una congresista que ha mantenido en alto el honor de sus padres, los mártires por la libertad Manuel Aurelio Tavárez Justo y Minerva Mirabal, que el vicepresidente de la comisión en cuestión, Hugo Tolentino Dipp, renunció indignado. A lo mejor le sobran cualidades al sustituto de Tavárez Mirabal, el diputado Víctor Suárez, pero la forma ha sido un atropello contra la institucionalidad y el decoro.
Por su conducta y aportes al Estado de derecho, Tavárez Mirabal no merece un atropello tan censurable, sin más razones que por el hecho de dejar las filas del PLD para trabajar en su propio proyecto político.

