Roberto Rosario no responde a cuestionamientos



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El expresidente de la Junta Central Electoral (JCE), Roberto Rosario, guardó un hermético silencio hoy en torno al escándalo que rodea la adquisición en el exterior y posterior uso en las elecciones generales del 2016 de equipos electrónicos valorados en 39.7 millones de dólares.

El exfuncionario electoral guarda silencio a pesar de que altos dirigentes políticos de oposición están planteando la posibilidad de que el caso sea ventilado en los tribunales del país.

El escándalo se destapa luego que la Dirección de Informática de la JCE rindiera un informe que señala que los equipos adquiridos adolecen de graves fallas y no son aptos para usarse en futuros procesos, a pesar de la cuantiosa inversión que conllevó la compra de éstos.

Señala el informe que aproximadamente el 58 por ciento de las relaciones de votación del voto preferencial fueron procesadas de forma manual en las elecciones del 2016, lo que indica que esos equipos tampoco funcionaron a toda capacidad en esos comicios.

Ayer y hoy, El Nacional ha hecho ingentes esfuerzos por comunicarse con el doctor Rosario. Ha llamado a cinco números de teléfonos diferentes que son respondidos por personas que aseguraron que el exfuncionario devolvería el mensaje.
La última llamada la respondió una secretaria en la oficina de Abogados Rosario y Asociados y la respuesta fue la misma.

Ayer, el presidente de la JCE, Julio César Castaños Guzmán, dijo que las acciones de esa institución sobre el caso dependerán de las informaciones que emanen de la Cámara de Cuentas, sus abogados y sus técnicos.

El informe de la dirección de informática de la JCE indicó que “desde la primera prueba se detectaron fallos en los equipos. En ninguna prueba se pudo conseguir que se transmitiera más del 74 por ciento de los colegios electorales que participaban en cada prueba”.

Ese organismo definió la compra y el uso de los equipos como una “evidente improvisación, falta de control y carencia de un plan de trabajo integrado a un plan estratégico y al calendario electoral”.

“Pero, esta falta de control se hace claramente evidente al aceptar la entrega de los equipos a pocos días de las elecciones”, sigue diciendo.

“En cuanto al software, esto permitió que fallas graves reportadas desde el inicio quedaran sin resolver”, señala.

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