Editorial

A confesión de parte

A confesión de parte

Sin que esa fuera su intención, el procurador general de la República y el nuevo jefe de la Policía admiten o revelan que ninguna de esas instituciones ha cumplido cabalmente con sus respectivos roles de  dirigir las investigaciones penales, en el caso del Ministerio Público, y de auxiliar de la justicia, la institución policial.

Tal presunción se desprende de la proclama lanzada por  el magistrado Radhamés Jiménez,  de que  a partir de la toma de posesión del mayor general José Armando Polanco Gómez, las relaciones entre Ministerio Público y Policía “experimentarán una nueva era, una especie de relanzamiento, donde cada quien  entenderá cuáles son los roles que les asignan la Constitución y las leyes”.

El procurador Jiménez dijo que acordó con el recién instalado jefe  policial “que sea el Ministerio Público que dirija las investigaciones contra el crimen organizado, el narcotráfico y el lavado de activos, a los fines de evitar malas instrumentaciones de expedientes”.

Sorprende la admisión casi explícita del procurador, de que  durante la jefatura policial anterior el Ministerio Publico no tenía a su cargo la dirección de la investigación penal, a lo que implícitamente atribuye ‘‘la mala instrumentación de los expedientes” y los elevados niveles de impunidad, que promete ahora reducir con la colaboración que le brindaría el general Polanco Gómez.

Aunque señala que  durante la gestión del mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín las relaciones entre Policía y fiscalías fueron “buenas”, el procurador enfatiza en que  con el nombramiento de Polanco Gómez “las relaciones del Ministerio Público y la Policía experimentarán una nueva era”.

Por lo declarado por el procurador, de que a partir de ahora el Ministerio Publico asumirá la conducción de las investigaciones  contra el crimen organizado, narcotráfico y lavado de dinero, se colige que  esa instancia del Estado nunca tuvo control ni ejerció tales prerrogativas constitucionales.

Se admite, en consecuencia, que los procuradores y fiscales adjuntos que participaron en la persecución de  sonados  casos de narco, lavado y sicariato, actuaron como sellos gomígrafos, responsables al igual que los oficiales investigadores actuantes de mala instrumentación de expedientes y de los altos niveles de impunidad que el procurador promete reducir en lo que define como nueva era en las relaciones con la Policía.

El Ministerio Público nunca ha debido renunciar ni permitir ser suplantado en su papel de  jefe de la investigación penal, aunque  a lo dicho por  el  procurador general cabe la expresión jurídica de que a confesión de parte, relevo de pruebas.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación