Opinión

A rajatabla:Ucraniano y español

A rajatabla:Ucraniano y español

Orión Mejía

orion_mejia@hotmail.com

Los economistas hablan o escriben cifras, comparaciones y juicios, que para el ciudadano ordinario son como jeroglíficos o textos ucranianos, por lo que se requiere realizar algún esfuerzo de traducción para precisar o entender tesis tan difíciles como las relacionadas con inflación, déficit, fiscal, ingreso y deuda.

Esos expertos en cuentas nacionales nos han dicho que la deuda pública se mide en comparación con el Producto Interno Bruto (PIB), lo que  quiere decir que  la deuda dominicana se situó en 2021 en un 66.7%.

Ese dato por sí solo no refleja mucha cosa, por lo que  mejor sería decir que  la deuda pública ascendió en términos  absolutos a US$47,674.1 millones, con un incremento respecto  al año anterior de US$3,051.7, pero los economistas nos dicen que  esa cifra sólo corresponde a la deuda del Sector Público no Financiero (SPNF).

A ese monto hay que agregarle la deuda del Banco Central, con lo cual  subiría a US$62,036.8 millones, con un aumento de US$4,770.4  respecto a 2020. Si no hay otro enredo, ese sería el total de la deuda pública del país.

El Centro Regional de Estrategia Económica Sostenible estima que  el nivel de la deuda publica en proporción al PIB es el más alto desde el punto de vista histórico, pero resta importancia a este tipo de medición porque  dice solo sirve para hacer comparaciones entre países y en el tiempo.

Todos hemos desperdiciado tiempo en  debatir si  la deuda pública llegó a aumentar hasta un 72% en relación al PIB o si se redujo a menos de un 50%, porque ahora se sabe que esos valores solo precisan  el riesgo que representa el endeudamiento en un momento determinado.

En un escrito sobre  “Deuda Pública, Riesgos y Oportunidades”,  el economista Miguel Collado Di Franco, dice que el cociente de deuda/PIB no refleja necesariamente la posibilidad de que un gobierno pueda hacerle frente a sus compromisos financieros, porque sobreestimaría su capacidad de pago.

Para hacer frente a los compromisos de la deuda, el indicador más apropiado es el que mide la relación del pago en intereses como porcentaje de los ingresos tributarios. ¡Cómo no lo pensé antes! Y ¿por qué nos centramos en medir el endeudamiento como porcentaje del PIB, si la deuda se paga con los ingresos que recibe el Estado?

El servicio de la deuda externa representa casi un 30% del monto del Presupuesto  del Estado 2022, que asciende a RD$1.2 billones, mientras  apartado de inversión pública es de un 16%, fatídica relación entre deuda e inversión, que nos obliga a pensar en reforma fiscal.

La relación entre incremento de la deuda pública  y baja presión tributaria, (relación del ingreso como porcentaje del PIB, de14.5 %), se agravará cuando la Reserva Federal incremente su tasa de interés de referencia, pero eso deben explicarlo los economistas en español, no en ucraniano.

Orión Mejía

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