Con ceremonias, homenajes simultáneos y un gran respaldo del fanático, arrancó el torneo de béisbol profesional dominicano, golpeado sin piedad por la lluvia, pero fortalecido por el entusiasmo de un pueblo que vive este deporte como una verdadera fiesta nacional.
El arranque, aunque mojado, demostró una vez más que ni las inclemencias del tiempo pueden apagar la pasión beisbolera del dominicano.
En Santo Domingo hubo una ceremonia inaugural donde la Liga de Béisbol Profesional (Lidom) y los Tigres del Licey, rindieron tributo al Inmortal de Cooperstown, Juan Marichal, a quien está dedicado el
torneo.
Marichal, símbolo del talento y la grandeza dominicana en los diamantes del mundo, fue invitado por el Licey a realizar el lance de honor, acompañado de familiares, amigos y relacionados.
Fue un acto emotivo, solemne y lleno de orgullo nacional, donde se pronunciaron palabras que quedarán para el recuerdo.

Su sola presencia en el estadio, recordó los días de gloria del béisbol dominicano en las Grandes Ligas, y la inspiración que ha dejado en generaciones de peloteros.
En Santiago, las Águilas Cibaeñas ofrecieron otro momento de calidez y cercanía al invitar al Administrador General del Banco de Reservas, Leonardo Aguilera, un santiaguero nacido en un barrio vecino al estadio Cibao.
Se trató de un bonito acto que combinó el simbolismo del origen humilde con el éxito alcanzado, reflejando la esencia del Cibao: trabajo, orgullo y perseverancia.
Aguilera hizo el lance de la primera bola en un box que, sin duda, le trajo memorias de aquellos años de juventud en que fue lanzador aficionado, reafirmando que el béisbol no solo se juega, sino que se siente.
Mientras tanto, en San Pedro de Macorís, cuna de tantos peloteros que han brillado en el mundo, tuvo lugar la tercera ceremonia inaugural.
La figura principal fue la senadora Aracelis Villanueva, representante de esa provincia, quien se llevó los aplausos de una multitud que reconoció en ella la dignidad y el respaldo institucional al deporte.
Fue un acto lleno de colorido y orgullo local, reafirmando que el béisbol sigue siendo el punto de encuentro de toda una comunidad.
Estos tres actos, celebrados en distintos puntos del país, dieron color, emoción y sentido de identidad nacional a la apertura de nuestro mayor pasatiempo anual, el que llega a los hogares dominicanos por diversos medios de comunicación y se vive con pasión en cada esquina.
Honramos a la Liga de Béisbol Profesional Dominicana (Lidom) por su acierto en organizar eventos que no solo abren el torneo, sino que rinden homenaje a quienes, desde diferentes roles, han contribuido —y lo siguen haciendo— con el engrandecimiento de nuestra pelota invernal.
El torneo apenas comienza, pero el espíritu beisbolero del país ya está en su máximo esplendor.
Por: Héctor García
hectorgarciasr@gmail.com

