Editorial Opinión

Armas en Haití

Armas en Haití

La denuncia del periódico The Washington Post que desde Estados Unidos ingresan a Haití lotes de armas de grueso calibre, quedó ayer confirmada por autoridades federales que mostraron preocupación por el sustancial aumento de contrabandos de equipos y pertrechos militares desde la Florida hacia esa nación.

El agente especial de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional, Anthony Salisbury, dijo que el flujo de armas hacia Haití aumenta en cantidad y en el calibre, y como prueba mostró durante una conferencia de prensa rifles de francotirador calibre 50 confiscados a contrabandistas.

Ese tipo de armamento, cuyo valor es de 60 mil dólares en el mercado negro de la Florida, puede alcanzar un blanco a 1,800 metros de distancia, por lo que el agente federal advirtió que “en manos equivocadas, estas armas son capaces de causar una destrucción incalculable”.

The Washington Post denunció en un editorial que un contenedor con 18 armas de guerra y 15 mil municiones habría arribado a Haití enviado desde Estados Unidos a la Iglesia Episcopal, en cuyo documento de embarque se consignaba la carga como “bienes donados, útiles escolares y alimentos secos”.

En años anteriores las armas retenidas en contrabandos que pretendían arribar a Haití consistían mayormente en pistolas, y en cantidades menores, pero ahora la tendencia refleja un aumento en cuanto al número y al calibre, que incluyen también fusiles automáticos y ametralladoras.

Es el propio agente Salisbury, quien afirma que el ingreso de armas de grueso calibre al vecino país resulta alarmante para el gobierno de Estados Unidos, cuya agencia de seguridad ha dispuesto redoblar controles para impedir que esas armas de guerra alimenten la guerra entre pandillas.

Sobran las razones para que el gobierno dominicano también exprese profunda alarma por las cantidades de armas de fuego de grueso calibre que ingresan a Haití desde Estados Unidos y otros lugares destinadas a las bandas que se disputan el control territorial, de los mercados de narcotráfico y de secuestros.

Con cerrar los ojos no basta para garantizar que la explosiva situación de Haití no afecte la integridad de la República Dominicana, sea por vía de una migración incontrolada o por el cruce hacia el lado este de la frontera de la violencia y el caos.

El Nacional

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