Madrid. EFE. La eclosión de dos nuevos partidos, Ciudadanos (centro liberal) y Podemos (izquierda), pone en cuestión el histórico bipartidismo de la política española, protagonizado por PP (centroderecha) y PSOE (socialistas), que se han repartido el poder desde hace más de tres décadas.
Las elecciones generales del 20 de diciembre se plantean como una oportunidad para los dos partidos emergentes, que en poco más de un año se han convertido en auténticos rivales del PP y del PSOE y amenazan con transformar la escena política española.
Según la última encuesta del oficial Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el PP conseguiría entre 120 y 128 escaños de los 350 del Congreso y el PSOE se quedaría en segunda posición con entre 77 y 89 diputados.
Los sondeos de varios medios publicados el lunes pasado van en esa línea, ya que auguran una victoria del PP y la necesidad de pactos de gobierno.
Estas previsiones contrastan con los resultados de los últimos comicios de 2011, en los que el PP consiguió su segunda mayoría absoluta, con 186 escaños, mientras que el PSOE obtuvo 110 asientos, su peor resultado desde las elecciones de 1977, las primeras tras la restauración de la democracia. Ante el declive de los partidos tradicionales, lastrados por la gestión de la crisis económica y por los casos de corrupción que han tenido entre sus filas, Ciudadanos y Podemos se presentan como una alternativa nueva e ilusionante frente a la “vieja” política y le disputan abiertamente el liderazgo a populares y socialistas.
Ciudadanos, que nació en Cataluña hace diez años como una plataforma cívica contraria al nacionalismo de esa región, irrumpiría en el Congreso con entre 63 y 66 escaños, después de saltar a la política nacional en las elecciones municipales y regionales de mayo de 2015.
Se definen como un partido de centro, con capacidad para ilusionar a antiguos votantes del PP y del PSOE.
Por otra parte, Podemos, que se creó a raíz de los movimientos de ciudadanos indignados de 2011, podría conseguir hasta 49 representantes, si suman los posibles escaños de candidaturas afines que se presentan en diferentes regiones de España.
El salto es enorme, poco más de un año después de su “debut» electoral en los comicios europeos de mayo de 2014, donde consiguieron cinco escaños a los pocos meses de su constitución como partido.
Según los expertos, contarían con el apoyo de antiguos votantes del PSOE, personas próximas a movimientos ciudadanos que antes no participaban en la política partidista y a costa de los votantes del Izquierda Unida, la tradicional formación de izquierda en España.

