Opinión Articulistas

Brillan las montañas

Brillan las montañas

Manuel Fermín

Desde la aparición por estas tierras de las primeras expediciones europeas, hace 534 años, aquellos aventureros se involucraron en la peligrosa travesía, atraídos por la inmensa riqueza aurífera que se presumía había en la región. Sin embargo, la riqueza se limitó al oro aluvional proveniente de los arrastres por impacto de la lluvia y la escorrentía desde las montañas.

Por siglos los indígenas fueron acumulando ese tesoro que más tarde arrebataron los conquistadores a sangre y fuego. Los imperios de Perú y México llegaron a poseer más de 100 toneladas del precioso metal, robado y transportado a la corona española; otro quedó en posesión de los ejecutores.

Pero la codicia no se detiene, y para estos tiempos hay que extraerlo de las entrañas de las montañas con agresivos métodos físico-químicos que deterioran el medio ambiente y ponen en peligro la existencia de la población.

Indiscutiblemente que esta realidad nos hace reflexionar: agua o metales, qué queremos? La República Dominicana tiene una base geológica relevante, en donde existen cantidades importantes de minerales, pero ese recurso está atrapado en sus órganos suprarelevantes que son nuestras montañas, la Cordillera Central, “madre de todas las aguas”: sus ríos, la flora y la fauna; lagos artificiales (represas); la Cordillera Septentrional, y la Meridional; es decir, las montañas del país son fuentes de vida.

Evidentemente, son órganos vitales no operables para la agresividad de la industria extractiva. Todo ese contenido estratégico es reclamado por esa típica oligarquía de codicia muy particular que se concentra en las grandes corporaciones.

Y, sencillamente, aún esa “inconmensurable” riqueza duerme en medio de nuestra miseria, este país no califica como nación minera con tan limitada geografía (48 mil kms. cuadrados, y además superpoblado).

Nuestra verdadera fortaleza está en nuestros fértiles valles, que todavía esperan las inversiones necesarias para su racional explotación, mientras en quienes descansa la voluntad política sólo tienen pendiente la bóveda extranjera para asegurarse en el poder haciendo ascender la deuda pública a unos 76 mil millones de dólares.