Editorial

Buen augurio

Buen augurio

Los partidos Revolucionario (PRD) y de la Liberación (PLD) celebran este fin de semana trascendentes eventos internos con los que procuran  consolidar su unidad interna y  delinear reglas para sus respectivos congresos electores de candidatos a ser presentados en las elecciones de 2012.

Encabezado por el presidente Leonel Fernández, el PLD convocó ayer a su Comité Central, en el hotel Lina, integrado por unos 400 miembros, que pasó revista  a diversos aspectos relacionados con sus estructuras organizativas y sentó las pautas para la planificación y montaje de su Octavo Congreso Ordinario.

El PRD  concluye  hoy en el hotel Dominican Fiesta su Congreso José Francisco Peña Gómez,  donde centenares de  dirigentes y delegados procuran encontrar la vía de  una duradera unidad interna o al menos evitar el fraccionamiento partidario cuando esa organización escoja a su candidato presidencial.

Son esas jornadas políticas de gran valor para  un endeble espacio democrático que no ha podido consolidarse porque las estructuras partidarias sobre las que descansa son también tísicas, aunque  han acarreado por  decenios el carrusel de una institucionalidad todavía en proceso.

La  democracia requiere y merece que al concluir sus respectivas actividades, PLD y PRD ofrezcan contundente demostración de voluntad unitaria y de promover  auténticos procesos de integración y ampliación de  sus estructuras internas, con firme vocación de desterrar formas de grupismo, sectarismo o exclusión.

Dolería saber, por ejemplo, que en la reunión del PLD se hayan impuesto los designios de una mayoría mecánica o que en el PRD  prefieran partir al niño por la mitad antes que  ceder en favor de una anhelada unidad que ha sido desalojada por el delirio y la ambición.  Al saludar los aires de participación y renovación que se avizoran en  PRD y PLD, se formulan votos para que el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), encuentre fórmula que le ayude a recuperar  su antiguo lugar en  el trípode partidario que sostiene a la democracia dominicana.

Más les vale a las dirigencias peledeista y perredista, informar a la nación que su reunión y su congreso han resultado exitosos y que significaron un gran paso de avance en la consolidación de sus estructuras programáticas e ideológicas, porque la población no parece dispuesta a esperar por los que no acaban de llegar.

El Nacional

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