Está lista, dispuesta y capacitada. Asimismo, el país está preparado y se sentirá más que satisfecho de elegirla y tenerla como jefa de Estado. Su probada capacidad de gestión y sus cualidades como alcaldesa del Distrito Nacional le otorgan méritos suficientes para ascender y dar un paso más en su carrera política y profesional.
Tanto ella como el pueblo dominicano han alcanzado el nivel de madurez y la estatura social y política ideal para celebrar, a una escala superior e inédita, la presencia de una mujer en la Presidencia de la República.
Este escenario estelar nos colocaría a un alto nivel, comparable al alcanzado en Latinoamérica y Europa, por citar algunos ejemplos contemporáneos con lecciones notables y valiosas: en México, Claudia Sheinbaum; en Chile, Michelle Bachelet; en Argentina, Cristina Fernández de Kirchner; en Brasil, Dilma Rousseff; en Costa Rica, Laura Chinchilla; en Nicaragua, Violeta Barrios de Chamorro; en Honduras, Xiomara Castro; en Panamá, Mireya Moscoso. Europa cuenta con Angela Merkel y Margaret Thatcher, dos ejemplos paradigmáticos cuyas cualidades como estadistas alcanzaron las más altas esferas de la historia.
Dadas sus excelentes circunstancias y el panorama político en el que las mujeres han estado representadas eficazmente por ejecutivas de probada trayectoria —en su mayoría sobresalientes—, cabe destacar el creciente potencial político que posiciona a Carolina Mejía con una fuerte posibilidad de ser nominada como candidata presidencial por el PRM y sus aliados en las elecciones de 2028.
Con una trayectoria política y social sumamente encomiable, ha forjado un liderazgo que, en la práctica como alcaldesa, ha tenido la oportunidad de ejercer y desplegar ampliamente en beneficio de esta ciudad. Esta experiencia le ha permitido crecer y desarrollar su capacidad y cualidades como estadista. El futuro se presenta prometedor para Carolina y el pueblo dominicano.

