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Certera estrategia de Luis Abinader en la ONU

Certera estrategia  de Luis Abinader en la ONU

El presidente Luis Abinader en su primera alocución presencial ante la Organización de las Naciones Unidas.

Debutando en forma presencial el pasado 23 de septiembre en el 76 período de sesiones de las Naciones Unidas, nuestro presidente Luis Abinader centró con carácter exclusivo, una certera y brillante estrategia, con precisos caracteres de política de Estado, el ancestral inconcluso problema que representa para nuestro país el incordioso vecino Haití, explicando a la comunidad internacional que resulta imposible cargarnos el alud de sus atávicas anomias.

“A este solemne cónclave le manifestó que República Dominicana ha mostrado y seguirá mostrando la solidaridad y la colaboración debidas con el pueblo haitiano, pero también les reiteró que no hay, ni habrá jamás una solución dominicana la crisis de Haití”, categorizó contundente el presidente Abinader ante 100 jefes de Estado y Gobierno.

En el contexto de esa correcta ponencia, nuestro primer mandatario instó a la comunidad internacional motivarse y aunarse, a proporcionar a Haití providencias efectivas que propendan asistir y procurar recursos económicos que contribuyan a superar las graves falencias económicas y estructurales que postran a Haití, confiriéndoles el estatus de Estado fallido.

Estado fallido ante la manifiesta impotencia de los gobiernos haitianos superar añejas falencias, a las que añaden dos siniestros sismos que agravaron sus desgracias y descalabros históricos, presentando un esquema permanente irresoluto.

“La comunidad internacional no debe, ni puede, abandonar al pueblo haitiano en este momento en que los niveles de inseguridad lo están llevando a su autodestrucción”, vociferó el gobernante dominicano ante el pleno de la ONU, en una responsable y neurálgica advertencia, envuelta en una premonición catastrófica.

Haití urge de inversiones cuantiosas y crecientes capaces de superar su anémica economía, muy próxima a la postración, procedente de países que solo de boca alegan ser sus amigos, sin aportar un céntimo a sus ancestrales precariedades económicas, estructurales hasta inferir en organizar un censo que registre su densidad poblacional e inicie un sistema que carnetice a sus ciudadanos determinando su población apta de participar en unas elecciones permitiendo escoger de manera diáfana a sus autoridades.

Esos países, concentrados en Estados Unidos, Canadá y Unión Europea, comenzando por Francia, que siempre irresponsablemente han propalado ser amigos de Haití, sin aportar un céntimo que alivien sus penurias, porque obras son amores y no buenas razones, han pretendido de forma estrafalaria, que RD asuma sus problemas, poniendo en entredicho el valor de la amistad, que nunca se conjuga con palabras, sino con hechos, por aquello de que amores son realidades, no palabras ni promesas.

La estrategia y forma más contundente y eficaz de esos países demostrar solidaridad con Haití consiste en interesar empresarios invertir, creando zonas francas industriales en el lado fronterizo haitiano, promovida por nuestro presidente Abinader, censura subliminal, actitud carente de sinceridad y autenticidad, cortejando los brumosos vericuetos tachonados de irresponsabilidad e insolidaridad, de esos países potentados, que alegan en forma huera y epidérmica “ser amigos de Haití”.

Esos debieron ser los términos de censura y condena de nuestro gobernante ante el alud de farsa internacional, empero, la ritualidad diplomática obstaculizó más la verticalidad al discurso, obligados a expresar sus solidarios paisanos, conforme avalo y expreso aquí.

Obvió nuestro gobernante airear la apabullante carga nuestra con Haití, permitiendo irresponsablemente todos nuestros gobiernos ingresos más de dos millones de indocumentados, socavando y peligrando nuestra soberanía, donde nuestros hospitales maternales cubren más del 30% de camas parturientas haitianas, saturando 80% mano obra industria construcción, desertando laboreos agrícolas arroz, café, cacao, musáceas, aguacates y otros cultivos, desplazando mano obra dominicana, invadiendo servicios turismo, todo en desmedro mano obra nativa.

Noticias y gráficas recientes muestran alud de haitianos intentando ingreso ilegal en Estados Unidos comunidad Del Río, Texas, donde los border patrol afanan para impedir ingreso a territorio estadounidense.

Esas noticias y gráficas no se producen en nuestro país por permisivismo de todos los gobiernos, comenzando por el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, permitiendo ingresos haitianos cuando en 1950 debutó en la industria azucarera, compitiendo con la South Porto Rico Sugar Company, y Vicini, creando doce ingenios.

Procede que nuestro presidente Abinader modifique ese peligroso permisivismo que drena nuestra soberanía y socava empleomanía nativa, desmarcándose de sus predecesores, ordenando drástico al ministerio de Defensa impedir tráfico haitianos, mina donde militares devienen potentados, involucrados en abigeo frontera, asociados con haitianos, conforme dominio de nuestro gobernante, disponiendo el suscrito testigos.

Voluntad política, y zonas francas industriales del lado haitiano, son los dos únicos eficientes muros reducir galopante y al parecer indetenible invasión indocumentados haitianos a nuestro territorio.

El muro físico es demagogia y lucro para quienes los construyan, porque los muros físicos siempre la experiencia histórica ha demostrado fiascos, mientras los económicos son la solución permanentemente eficaz.

Por: UBI RIVAS
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El Nacional

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