The Old Man and The Gun
Esta es una película concebida en exclusivo para un público adulto, y genuino amante del “old fashioned Hollywood”, lo cual me parece muy bien.
Aunque no lo hace en los mejores términos,The Old Man and The Gunviene a engrosar una especie de ‘subgénero’,que en los últimos años ha tenido a veteranos actores, tratando de ‘sacarle filo’ a la legenda o al perfil que han creado a través de una larga y exitosa carrera en el cine. En el proceso, no han dejado de reírse de sí mismos, por supuesto.
Según había inferido el propio actor Robert Redford, esta podría ser su última actuación en el cine.Ojalá este no sea el caso, a pesar de que la película fue diseñada y planificada con ese propósito. El filmestá lejos de ser el mejor testamento de su carrera.
Más que todo, The Old Man and The Gun es un homenaje al propio actor Redford, a su carrera y a su carisma o conocida persona dentro del mundo del cine.
No habría nada de malo en ello, sino fuera por el hecho de que la historia es extremadamente condescendiente con el actor y en esencia se conforma con sobredimensionar sus dotes y elevar su figura.
Aunque inspirada en un personaje real, esta historia escrita y dirigida por David Lowery – “A Ghost Story” – al final se revela como una celebración o extensión no solo de la carrera de Redford, si no sobre todo, del bribón pero encantador personaje que él interpretara en la celebrada película “The Sting”.
Redford, interpretando al sin igual asaltante de bancos y artista de la fuga Forrest “Woody” Tucker, es todo encanto, sonrisas y galantería. El Tucker de la vida real fue un ladrón con estilo, como muy bien lo definieron algunos. De modales refinados y vestido formalmente, Tucker, quien ya rondaba los 60 años, parecía más un ejecutivo de bancos que un asaltante.
Aunque cargaba una pistola que nunca usó, –le bastaba con mostrarla–, él dependíamás que todo de sus ademanes y determinación, pero en especial de su amabilidad y galantería. Su vida fue un entrar y salir de la cárcel, de la que a menudo también se escapaba. Se dice que lo hizo 18 veces de forma exitosa y otras tantas, sin fortuna.

