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Educación Superior

 

Aquí se cuenta con un Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología para velar por la calidad de la enseñanza universitaria. Pero los frecuentes cuestionamientos al nivel de los profesionales egresados de las academias sugieren que la entidad oficial no desempeña el papel que le corresponde.

La calidad de la enseñanza y la inversión siguen muy por debajo del promedio en la región, como acaba de reconfirmar un estudio de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucamaima).

Según el informe del Centro de Estudios Económicos y Sociales José Luis Alemán aquí se está estancado en el inmediatismo y la improvisación “de espaldas a la tendencia hacia la baja de la calidad y competitividad educativa”.

Si es así, ¿qué hace entonces el Ministerio de Educación Superior? En términos relativos este país podría enorgullecerse de la proliferación y extensiones universitarias, aunque el problema no sea de cantidad sino de calidad.

El estudio de la Pucamaima representa otro llamado a las autoridades para velar o prestar la debida atención a la enseñanza universitaria. Tal parece que solo se titula, pero no se capacita.