Cójanlo

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Trabas costosas

 

El ministro de Agricultura, Osmar Benítez, ha sido sincero al reconocer que la burocracia en la institución traba la producción avícola. En el sector público no siempre se admiten las irregularidades.

Como si se tratara de un pecado. Al señalar que trata de resolver problemas como los afrontados por los avicultores para la importación de vacunas todo indica que le ha resultado tan fácil.

Y la razón parece muy simple: la dificultad para lidiar con intereses políticos a tal punto que el funcionario identificó a la burocracia como uno de los aspectos que menos le gusta de su empleo.

El presidente de la Asociación Nacional de Productores de Huevos, Manuel Escaño, había denunciado que la burocracia en Agricultura ha retrasado la importación de la segunda vacuna que necesitan los avicultores para enfrentar la presencia de la influenza aviar.

Benítez corroboró la denuncia, con la aclaración de que trata de corregir el problema con los directores de Ganadería, Sanidad, Cuarentena, Registro y Riesgo.

En el fondo puede especularse sobre la naturaleza de las trabas, pero la tarea para ponerle el cascabel al gato compete al ministro Benítez.