Cójanlo



Crece indignación

Si no es con la intención de encontrar una salida viable, el diálogo que celebrarán el Gobierno y la oposición de Venezuela en Barbados puede ser otra pérdida de tiempo. Por el caso del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, quien murió en un tribunal a causa de la tortura a que fue sometido, la atmósfera está mucho más crispada. A pesar del panorama la oposición aceptó participar en las conversaciones que promueve el Gobierno de Noruega para encontrar una salida a la crisis. El caso no solo avala el informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos sobre las deplorables violaciones a la integridad física y las libertades públicas en la nación, sino el reclamo de la comunidad internacional de  acelerar las gestiones para salir de la crisis. Michelle Bachelet, la expresidenta socialista de Chile, a quien no se puede tildar de parcializada ni de “proimperialista”, dio cuenta de las “graves violaciones”, señalando que desde 2016 el régimen de Nicolás Maduro ha puesto en marcha una estrategia orientada a neutralizar, reprimir y criminalizar a la oposición y a quienes critican al Gobierno. La muerte de Acosta Arévalo, quien estaba detenido, es un botón.