Colapso democracia



El psicólogo político Shawn Rosenberg, de la Universidad de California en Irvine, este fin de semana predijo que la democracia no sobrevivirá las próximas décadas, afirmando que la cantidad de países democráticos alrededor del mundo se reducirá y donde esta prevalezca lo hará de forma muy precaria. Aunque no comparto el mismo nivel de pesimismo, sí creo que la democracia debe evolucionar si esta pretende sobrevivir las próximas décadas.

La democracia moderna tiene menos de 250 años y su acogida no ha sido históricamente tan amplia como erróneamente podrían inducirnos a creer las experiencias de los últimos años.

En 1945 el mundo solo tenía 12 países con democracias funcionales, y no es sino hasta el 2002 que el número de países democráticos excedió al número de países con regímenes autocráticos.

El Dr. Rosenberg ve el defecto fundamental de la democracia en nosotros mismos, “la gente”, que siendo incapaces o careciendo el deseo de realizar el enorme trabajo que implica mantener una democracia saludable, vamos a ser atraídos a las promesas de soluciones simples para problemas complejos, lo que es la estampa clásica del populismo; posición con la que estoy inclinado a estar de acuerdo.

Los sistemas democráticos no fueron construidos considerando la democratización de la información. La gente hablaba con su voto, pero ésta a su vez era informada por “las élites” políticas, económicas, profesionales e intelectuales, que procuraban inculcarles sobre los valores democráticos y contener los impulsos anti-democráticos más naturales al ser humano.

En la era de la “democratización” de la información “las élites” no solo han sido puestas de lado, sino que son abiertamente repudiadas dando espacio a que se propaguen y normalicen ideas y actitudes anti-democráticas.

Lo anterior crea una paradoja. La idea en si de que debe haber un monopolio de la información que luego “filtre” lo que entienda apropiado a “la gente”, o limitar el poder de “los pueblos” a tomar decisiones bajo su entera soberanía es por definición anti-democrático; pero que “la gente”, sin deseo de realizar el fuerte trabajo que implica preservar una democracia, elija descomponer los pilares y principios que sostienen a una democracia a cambio de soluciones simples que no resuelven nada, no es mucha solución tampoco.

Lo que sí es claro es que los sistemas democráticos como hasta ahora han estado diseñados no están preparados para enfrentar las nuevas realidades del presente siglo, y si estos no evolucionan a la velocidad a como lo vienen haciendo las sociedades que estos rigen, más tem