Clara Luz Lozano ha construido una trayectoria donde el arte y la familia no solo conviven, sino que se entrelazan de manera inevitable.
Santo Domingo.- Clara Luz Lozano ha construido una trayectoria donde el arte y la familia no solo conviven, sino que se entrelazan de manera inevitable.
Actriz, directora y guía de nuevas generaciones, su discurso sobre la maternidad se instala en un territorio más honesto, donde caben las dudas, las ausencias y también la belleza de acompañar el crecimiento de otros.
En medio de su carrera como actriz y directora, ¿cómo define su esencia como madre y qué lugar ocupa ese rol en su vida?
Mi esencia como madre es compleja y profundamente humana. No siempre he logrado estar tan presente como quisiera, y sería deshonesto decir lo contrario… Aun así, ser madre sigue siendo lo más importante en mi vida.
Esa dualidad alcanza un punto singular en La Familia Espejo, la serie que protagoniza junto a su esposo, el actor Johnnié Mercedes, y sus hijos. ¿Qué ha significado para usted compartir escena con sus hijos…?
Es una experiencia caótica, sobre todo cuando se trata de llegar a tiempo. Pero cuando me detengo y observo lo que ocurre en el set, me siento la madre y la mujer más afortunada del mundo.
Ante la interrogante sobre cómo armoniza familia y trabajo, reconoce, “No siempre es fácil, y en casa no siempre existe esa armonía que uno quisiera… Es un equilibrio imperfecto, que se construye día a día”.
Una afirmación que revela la trastienda de una dinámica familiar que, como muchas, se sostiene entre tensiones y afectos.
Puedes leer: Centro de Formación Actoral Clara Luz Lozano gradúa nueva generación de talentos escénicos
Dirigir, formar y mantener su maternidad simultáneamente ha sido uno de sus mayores retos. “Uno de los mayores retos ha sido sostenerlo todo sin sentir que me rompo en el intento”, admite.
Pero también subraya las recompensas, ver crecer a sus hijos y a sus estudiantes, descubrir sus talentos y acompañarlos en su proceso creativo, entendiendo el arte como una vía para sembrar valores.
¿Es más madre que actriz o más actriz que madre?
Bueno… es un lío. Siempre estoy tratando de memorizar mis líneas y, de repente, ya estoy metiéndome en el personaje… o corriendo a alguno de ellos. Ese vaivén define una cotidianidad donde la disciplina convive con el afecto.
Sus hijos, además, han transformado su mirada artística y personal. “He aprendido que ellos tienen vida propia y que necesitan cometer sus propios errores… también reconocer que son artistas, con una sensibilidad y una voz propia”, expresa, evidenciando un aprendizaje que trasciende el rol materno para entrar en el terreno del respeto creativo.

Fuera del set, Lozano rompe con el estereotipo tradicional. “No soy nada ama de casa. Mis días son, casi siempre, de trabajo”, afirma con franqueza.
Aunque confiesa que en diciembre encuentra un espacio distinto. “Cocino con alegría para mi familia… y ahí sí me queda bueno”, dice entre risas, dejando ver una faceta más íntima y distendida.
En un contexto donde muchas mujeres enfrentan la presión de asumir múltiples roles, su mensaje es directo: “Que no es fácil, pero es posible. Que no se exijan ser perfectas… que abracen sus sueños sin culpa”. Su reflexión conecta con una realidad compartida por miles de madres que intentan equilibrar vocación y familia.
En el Mes de las Madres, recomienda: “Que no se nos olvide lo esencial: no descuidar a los nuestros por cuidar a los demás”, advierte. Y concluye con una imagen poderosa. Cada familia es como un pequeño mundo que merece ser sostenido con conciencia, entrega y corazón.
