El acné, conocido médicamente como Acné, se produce cuando los poros de la piel se obstruyen con grasa, células muertas y bacterias. El maquillaje puede contribuir a este proceso cuando no se utiliza correctamente o cuando se emplean productos inadecuados.
Algunos cosméticos, especialmente los comedogénicos, pueden tapar los poros, favoreciendo la acumulación de sebo y suciedad. ¿Qué pasa entonces? Se crean las condiciones ideales para la aparición de granos e inflamación.
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No retirar el maquillaje antes de dormir impide que la piel respire y se regenere, aumentando el riesgo de brotes. las brochas y esponjas sucias pueden acumular bacterias que, al entrar en contacto con la piel, provocan irritaciones y acné.
Recomendaciones para prevenir brotes
Para reducir el riesgo de acné asociado al maquillaje, los expertos recomiendan:
- Elegir productos “no comedogénicos” o “oil free”
- Limpiar el rostro antes y después de maquillarse
- Lavar brochas y esponjas regularmente
- Evitar compartir productos cosméticos
- Desmaquillarse siempre antes de dormir
Otros factores que también influyen
Aunque el maquillaje puede ser un detonante, el acné también está relacionado con otros factores como:
- Cambios hormonales
- Estrés
- Alimentación
- Predisposición genética
- Uso de ciertos medicamentos
Por ello, no todos los casos de acné están directamente vinculados al maquillaje.

