Editorial

Craso error

Craso error

Todo buen santiaguero desea de corazón que  el  doctor Gilberto Serulle realice el mejor desempeño al frente del Ayuntamiento de ese municipio, pero  quien más  debe desear y trabajar para conseguir esa meta es el propio alcalde, que ha  confrontado su primer problema con la confusión creada por la adquisición sin previa licitación de  25 camionetas y 10 camiones volteo, por un valor de 71.2 millones de pesos.

Sin explicar si en esa operación hubo o no cumplimiento  de la ley 340-06 sobre  contrataciones y licitaciones públicas, el  alcalde Serulle se limita a advertir que no  se dejará acorralar por lo que define como maniobras mediáticas que atribuye a grupos vinculados con la anterior administración.

 La mejor manera que tiene  ese funcionario para no dejarse acorralar es  con el ofrecimiento de una explicación convincente sobre la compra de esos vehículos que estarán destinados a funcionarios del Ayuntamiento y de los equipos pesados para uso en  construcciones públicas.

La notable ascendencia o aprecio de que goza el doctor Serulle entre la mayoría de la población de Santiago no debe interpretarse como patente de corso para hacer las cosas a su mejor modo, sin  cumplir con requerimientos de ley o de  transparencia administrativa, que él, más que ningún otro, debe observar si es que desea  mantener los altos estándares de  simpatía que posee.

Se acepta como bueno y válido el argumento de que  la flota de vehículos del Cabildo santiaguero estaba obsoleta por lo que urgía adquirir el lote de camionetas y  camiones, pero lo que en ningún modo resultaría admisible es  el incumplimiento de la ley o   declinar informar si  se ha observado.

Mueve a preocupación la versión de que  la Alcaldía  de Santiago se ha ofrecido como garante para la adquisición de 45 yipetas para uso de los regidores, a los que también se aumentó el sueldo a cien mil pesos mensuales, porque el Ayuntamiento no  tiene por qué comprometer su crédito  en más de 90 millones de pesos para  dispensar favores  a los miembros de su Sala Capitular.

El doctor Serulle  incurre en craso error al confundir legítima preocupación ciudadana con algún cerco mediático que a su entender manejan intereses relacionados con  su antecesor, pues de lo que se trata es de un reclamo  para que las autoridades edilicias cumplan con la ley en una operación que envuelve 71.2 millones de pesos.

Santiago se ha ganado el derecho de  ser escuchado,  respetado por sus autoridades, porque ha sido por  conducta y tradición propia un municipio progresista, solidario, dialogante, participativo y ejemplar, que no merece ahora que un alcalde se arrogue derecho a actuar por sí mismo, sin  consultar ni explicar las razones  de sus actos como funcionario.

El Nacional

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