El Gobierno debe disponer un programa nacional de emergencia en el sector alimenticio, para hacer frente al creciente alto costo de la vida.
Antes que politizar el tema, se debe pensar en la inestabilidad que los altos precios crean en los hogares.
Tratar de voltear la cara ante el galopante alto costo de la vida, es un error de parte del sector oficial. Prácticamente todos los producto han experimentado reajustes, y es hora de tomar las providencias de rigor.
De ahí, que desde el gobierno se debe llevar a cabo un programa de emergencia para hacer frente a los precios altos y nivelar la situación, donde se da escasez de los comestibles.
Eso sí, hay que tener mucho cuidado con autorizar importaciones de renglones donde hay buen abastecimiento en el país. La sensatez y la rapidez se imponen.
La inercia oficial ha permitido que muchos integrantes del sector empresarial dedicado a los alimentos, procedan a subir los precios, en una intolerable muestra de agiotismo y especulación.
Si hay voluntad política se pueden establecer precios asequibles, que pueden ser cubiertos por el presupuesto de los hogares dominicanos.
Está claro que de seguir las alzas será prácticamente imposible que los dominicanos puedan cubrir sus necesidades en base a los salarios deprimidos.
Estamos viviendo en una economía dolarizada, pero donde las obligaciones se cubren en pesos. A pesar de los aumentos de salarios, se ha descuidado el control de los niveles de la canasta alimenticia.
Con un programa de emergencia, y acuerdos entre el gobierno y los empresarios, se puede llegar a soluciones favorables, y sería posible estabilizar los precios de los productos. Lo que no se puede es ejecutar el cruce de brazos.
Hay que también dialogar con los productores y verificar donde ellos pueden abastecer la canasta, y ver si necesitan la importación de rubros. Disponer traer comestibles del extranjero, podría lleva a la ruina a muchos pequeños agro-productores.
Hacen mal los sectores de oposición en querer sacar capital político a los aumentos de los precios de los comestibles, sin aportar una salida satisfactoria.
No es momento de jugar a la política, buscando beneficios con el estomago de la mayoría de los dominicanos.
En vez de la crítica y la búsqueda de ventajas partidistas, lo que se tiene es que pensar en un programa de emergencia donde todos colaboren, desde el gobierno, la oposición.
Manuel Hernández Villeta

