Editorial

Cuadratura del círculo

Cuadratura del círculo

Ha sido difícil descifrar la fórmula  de sobrevivencia de la relativa estabilidad macroeconómica   a pesar del desenfreno que se denuncia  en el gasto público, el elevado endeudamiento externo, alzas en los precios del petróleo y materias primas básicas, factores  que  desde finales  de 2007  atormentan a la economía dominicana, sin  alterar de manera significativa sus indicadores básicos.

El Gobierno atribuye el milagro a una  agresiva política de inversión que  a su juicio ha revertido el  riesgo de recesión económica  que produjo la crisis financiera mundial, hacia un retorno a la estabilidad y el crecimiento que  para final de año  estima será de  5.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

La oposición política sostiene que la mentada estabilidad en los indicadores económicos (inflación, tipo de cambio, reservas líquidas y netas, emisión monetaria, tasas de interés bancaria e hipotecaria, balanza de pagos, etcétera) no es más que una burbuja a punto de explotar,  sostenida por ingresos irregulares de divisas y  elevado endeudamiento.

También se  señala que  el Gobierno ha maquillado  estadísticas para supuestamente ocultar pronunciados déficits en la cuenta corriente de la Balanza de Pagos (relación entre divisas  que ingresan y las que se requieren para financiar importaciones, pago del servicio de la deuda y otros compromisos en monedas fuertes).

Gremios empresariales se quejan  por lo que definen como exagerado gasto público en áreas no prioritarias o reproductivas y ponen de ejemplo que  al sector educativo sólo se le asigna el 1.8 del PIB en el Presupuesto Nacional de 2011.

La pregunta obligada es ¿de dónde ingresan las divisas  que suplen la factura petrolera,  el financiamiento de las importaciones globales y que alcanzan  hasta para cumplir con el servicio de la deuda externa?

La Comisión Económica del Partido Revolucionario (PRD) ha  estimado que  por vía de lavado de dinero proveniente de actividades ilícitas, al medio circulante local ingresarían unos cinco mil millones de dólares, cifra y forma difícil de probar, al menos por vía de simple cálculos matemáticos.

El Gobierno sostiene que el maná viene de la inversión extranjera, que dice promedia unos dos mil 500 millones de dólares al año, sin que tampoco esa  estrambótica cifra pueda ser fácilmente comprobada en el registro oficial correspondiente.

Sin restar mérito a las apreciaciones  sobre  bondades o desgracias de la política económica oficial,   debería  destacarse como verdad irrefutable que  el edificio de la estabilidad macro económica no se ha derrumbado porque significativos capitales nativos se han volcado  hacia los sectores financiero,  comercial, industrial, agropecuario,  tecnología y de la construcción. Revisen los números.

El Nacional

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