Santo Domingo.- Tras el embarazo, el cuerpo de la mujer inicia un proceso de recuperación fisiológica que puede extenderse durante varios meses. En ese período, especialistas en salud coinciden en que cualquier procedimiento de cirugía plástica debe evaluarse desde una perspectiva médica, considerando no solo los cambios físicos, sino también el estado general y emocional de la paciente.
El cirujano plástico Dr. Luis Bonetti explicó que, luego de la maternidad, son frecuentes modificaciones en el abdomen y las mamas, como flacidez abdominal, diástasis de los músculos rectos, exceso de piel, pérdida de volumen o caída mamaria, así como grasa localizada resistente a dieta y ejercicio. Estas condiciones, señaló, no representan una enfermedad, pero pueden afectar la funcionalidad corporal, la comodidad diaria y la percepción de bienestar.

Tiempo prudente
Desde el punto de vista clínico, el especialista indicó que la evaluación de una intervención quirúrgica suele recomendarse entre los seis y doce meses posteriores al parto, una vez finalizada la lactancia y cuando el peso corporal se mantiene relativamente estable.
A este criterio se suman otros factores de salud, como un buen estado físico general, expectativas realistas y una valoración integral que incluya planes reproductivos futuros, red de apoyo, tiempo de recuperación y estabilidad emocional.
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Procedimientos más comunes
Entre los procedimientos que con mayor frecuencia solicitan mujeres en etapa postparto mencionó la abdominoplastia, la cirugía mamaria, ya sea aumento, levantamiento o reducción, y la lipoescultura, siempre bajo una evaluación médica personalizada.
“Hoy el abordaje es conservador y personalizado, enfocado en restaurar proporciones, mejorar la funcionalidad abdominal cuando es necesario y lograr resultados armónicos y naturales. La seguridad quirúrgica, la correcta selección de la paciente y una planificación individualizada son pilares del proceso”, explicó.

Bienestar integral
En el ámbito de la salud emocional, Bonetti indicó que la maternidad, aunque es una experiencia positiva, puede generar cambios en la percepción de la propia imagen, lo que en algunos casos incide en el bienestar psicológico.
“Cuando una cirugía está bien indicada y responde a un deseo personal , no impuesto, puede acompañar positivamente el bienestar integral, ayudando a la mujer a sentirse más cómoda con su cuerpo. La cirugía no crea autoestima, pero puede ser una herramienta dentro de un proceso saludable”, aclaró.
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El especialista también advirtió sobre ideas erróneas asociadas a la cirugía postparto, como la expectativa de recuperar exactamente el cuerpo previo al embarazo o la creencia de que se trata de una solución rápida sin cambios de hábitos.
Señaló que la consulta médica debe centrarse en educar, explicar qué transformaciones son parte del proceso natural postparto, cuáles pueden mejorar con cuidados no quirúrgicos y cuáles podrían abordarse mediante cirugía, evitando comparaciones irreales impulsadas por las redes sociales.
Finalmente, Bonetti subrayó que no existe un tiempo límite ni una obligación médica para modificar el cuerpo tras la maternidad, y que cada proceso de recuperación es distinto.
Insistió en que toda decisión estética debe basarse en el bienestar integral de la mujer y tomarse de forma informada, consciente y libre. “El cuerpo que da vida merece respeto, tiempo y cuidado”, concluyó.

