Puede adelantarse que la XX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, que se celebra en Mar de Plata, Argentina, concluirá hoy como las otras 19, sin pena ni gloria, aunque se define como un gran paso de avance que España, Portugal y América Latina hayan podido consolidar un espacio de diálogo que al menos permite identificar alternativas de abordaje a males mayores.
A tan importante encuentro no asistieron los presidentes de España, José Luis Zapateros; de Nicaragua, Daniel Ortega; de Venezuela, Hugo Chávez; de Bolivia, Evo Morales y de Honduras, Porfirio Lobo, quien no fue invitado por la anfitriona, Cristina Kirchner, porque no se le reconoce como gobierno legítimo.
Aunque el tema básico de la cumbre que concluye hoy es el de la Educación como Inclusión Social, el escándalo diplomático referido a los documento de Wikileaks, dominan la discusión entre los líderes asistentes, que incluye a observadores asociados de Bélgica, Filipinas, Francia, Italia, Marruecos y Países Bajos.
Se menciona, por ejemplo, que el presidente de Bolivia, habría suspendido su participación en esa reunión, al divulgarse un documento de la embajada de Washington en Buenos Aires, en el que se señala que el Gobierno argentino cooperaría con Estados Unidos en políticas que afectarían al gobierno de Morales.
El propio secretario ejecutivo de la Cumbre, Enrique Iglesias, admitió que los papeles de Wikileaks dominarían los debates, aunque aconsejó centrarse sobre el tema principal sobre cómo consolidar la educación en Iberoamérica.
El presidente Leonel Fernández, asistente a la cumbre, fue uno de los primeros mandatarios en referirse a las implicaciones políticas que causaría la divulgación de más de 250 mil documentos confidenciales tramitados al Departamento de Estado por embajadas estadounidenses en todo el mundo, al señalar que Estados Unidos habría iniciado una ofensiva diplomática para disminuir los efectos de ese escándalo.
En las 20 ediciones de este encuentro iberoamericanos se han debatidos temas tan esenciales para la convivencia y el desarrollo, como nuevas formas de cooperación, comercio e integración, gobernabilidad, valores éticos de la democracia, desafíos de la globalización, sociedad del conocimiento e innovación y tecnología, sin que el traspatio latinoamericano haya cambiado mucho su rostro de inequidad social y subyugamiento económico.
Lo novedoso de esa XX Cumbre Iberoamericana parece ser los encuentros paralelos entre presidentes para referirse a uno de los escándalos más notables del siglo: los papeles de Wikileaks, que ha hecho aflorar una diplomacia de retrete que embadurna a medio mundo.

