Es inaceptable que a los empleados públicos se les cobre una cuota para sostener movimientos partidistas. A un asalariado no se le puede obligar a realizar contribuciones de forma abusiva.
La dirigencia del Partido Revolucionario Moderno (PRM) dijo que no es su política realizar esas contribuciones, por lo que debe dar pasos a pedir sanciones a los responsables.
Ya un funcionario fue destituido por el presidente Luis Abinader por iniciar colectas entre sus empleados. Es una acción que debe continuar, y todo el que caiga en esa indelicadeza debe ser sustituido en el acto.
Hay que adecentar la administración pública. Los que quieran formar movimientos y hacer actividades partidistas tienen su derecho, pero pidiendo licencia o renunciando al cargo.
Con las elecciones todavía en una fecha lejana, el momento es oportuno para aplicar sanciones a los abusadores que quieren cobrar cuotas a sus subalternos. No solo se debe dar demostraciones de que no se está de acuerdo con la medida, sino que debe llegar la sanción.
El cobro de cuotas a los empleados públicos no es una acción nueva. En todos los gobiernos se dio el abuso. Ahora que se habla de cambios, los mismos deben comenzar por prohibir esta mala práctica.
Asimismo, se debe llamar la atención a un diputado que trató de sentenciar que llorarán lágrimas de sangre, los que se opongan a entregar las cuotas, si el PRM pierde las elecciones.
La administración pública, y eso lo debe de saber el legislador, no es un botín ni una fiesta para hacer lo que venga en gana. Hay principios éticos y morales que deben ser respetados.
Nada puede justificar que al salario de un empleado público se le haga un descuento que no está consignado en los reglamentos, para sostener las actividades de grupos y movimientos afines al gobierno.
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De seguro que una acción de esta naturaleza no cuenta con la autorización del presidente Abinader, quien debe dar un manotazo en la mesa y prohibirla tajantemente, y advertir que los responsables serán cancelados en el acto. Con el alto costo de la vida, un descuento a los de menos ingresos, es ponerlos a pasar necesidades. Hay que proteger al empleado, no esquilmarlo.
Además, se puede dar inicio a una lucha de tendencias, en la búsqueda de los recursos, razón por la cual no se justifica meter el partidismo ciego y fanatizado en las obligaciones del Estado. Cancelación inmediata a todo el que cobre cuotas en la administración pública, para fines proselitistas.
Por: Manuel Hernández Villeta

