DE SALUD Y OTRAS COSAS



Credibilidad: esa es la gran crisis a Juan Pablo Duarte
y Díez.-

En las conversaciones que intentan describir los cambios en valores, actitudes y creencias del dominicano de estos 18 años de la presente centuria se habla de crisis de las instituciones.

Se dice además, que no respetamos a los viejos; que la fe religiosa y el miedo a Dios ha disminuido.

Otro tema se refiere a la irreverencia ante los símbolos patrios: bandera, escudo e himno de la nación.

La palabra empeñada y cumplida es una de las características más apreciadas a la hora de juzgar a un ser humano, “ese es un hombre de palabra”…. escuché en mi infancia refiriéndose a un vecino muy valorado por la comunidad.

He escuchado que en la antigüedad los pactos entre dos caballeros se honraban con el pelo del bigote.

No sé a qué se debe que el gallero en medio de una apuesta en las lides mortales de estas aves “nunca fallan en la palabra empeñada en una apuesta”.

El compadrazgo entre dos familias sea ante el matrimonio, o en la pila bautismal de un hijo que se le entrega en sagrado pacto a la Iglesia, era muy respetado.

Ahora a cualquiera en un piropo callejero, le llaman compadre
¿Por qué si una dama está segura y cree en su pareja, le pregunta a cada rato: negro …tú me quieres?

Sencillo: la credibilidad ha invadido los linderos del amor recíproco.
Otro aspecto en donde se ha aposentado la falta de credibilidad es en el deporte: solo dos ejemplos ocurridos en la MLB de E.U. , el de un segunda base hiteador líder que apostaba en contra de su propio equipo y un famoso jonronero en cuyo bate se descubrió un esqueleto de corcho. Ambos fueron extrañados del Salón de la Fama
Los bancos formales y los prestamistas profesionales tienen una larga lista de deudores que han empeñado por escrito y verbalmente su palabra en aras de cumplir con el pago de lo adeudado.

Si hay un escenario donde la confidencialidad es palabra empeñada es el confesionario de un sacerdote o en la oficina de un psiquiatra, pero ambos, aunque en minoría, a veces no son el mejor ejemplo de credibilidad.

Se avecinan turbulentos torneos electorales y desde las tribunas se promete modificar las estructuras sociales para bien y felicidad de los votantes ¿a quién le creo?…

Si a mí alguien me acusa de que me prestó 200 pesos y no se los pagué, tiene que demostrármelo. Yo doy la cara no solo por esa suma, sino porque el que calla otorga…

Es tan riguroso el tema de la credibilidad que a veces la justicia exige que tres peritos de reconocida solvencia y valoración social testifiquen por escrito el estado de salud mental de un ser humano envuelto en una litis judicial.

El pueblo dominicano ha aumentado lo que el Dr. Antonio Zaglul llamaba paranoia o “estar chivo” en su antológico libro “ Mis 500 locos”.

Seamos creíbles en el decir, el prometer y el cumplir nuestros compromisos y así haremos patria.