¿De veras, Hugo?



Para que una decisión de naturaleza política pueda ser evaluada en su justa dimensión y analizadas las posibles repercusiones que de la misma puedan derivarse, debe ser explicada, fundamentada y sustentada en todos sus detalles por sus protagonistas.

Lo anterior es lo que no ha hecho el señor Hugo Beras a propósito de su renuncia tanto a la candidatura a la alcaldía de Santo Domingo, como a su militancia del PRD. Al contrario, ha rodeado la misma de un misterio de tal magnitud que no hace más que convertirla en acción sospechosa.

Al actuar de esa manera, desdice de la supuesta diferenciación con la cual proclamaba que ejercería la política para ser partícipe de una histórica tradición partidaria dominicana caracterizada por acuerdos subrepticios antidemocráticos, lo que permite que en torno a su conducta en este episodio se formule cualquier cantidad de conjeturas.

Tres elementos me llaman poderosamente la atención sobre este tema: El señor Beras ha informado que no fue sorpresiva su decisión, lo cual, refleja que fue planificada, reflexionada y organizada. Se ha explayado en elogios a la alta dirección del PRD, lo que evidencia que no tiene disidencia con ella, ni con su presidente, Miguel Vargas, de quien se ha referido como un modelo. Se ha unido al equipo político de David Collado, de cuyas aspiraciones nadie alberga dudas.

Plan oculto

Lo primero conduce a preguntar, ¿si no se trató de una sorpresa, por qué no expone el mecanismo a partir del cual lo comunicó con antelación a su partido, a su vicealcaldesa y candidatos a regidores que lo acompañaban? ¿Por qué los citados niegan que estuviesen enterados de la situación? Lo segundo fuerza a preguntar, si tiene tanta identificación con el PRD y su presidente, ¿qué puede explicar marcar distancia de ellos? Lo tercero genera las mismas dudas que provoca un político que a todas luces apuesta mucho más a sus particulares propósitos que a los de su organización.

Eso me huele a plan, táctica y estrategia que podrían poner de manifiesto que se están fraguando proyectos que visualizan metas superiores a una simple alcaldía y, lo más importante, que estarían en disonancia con el proyecto político de poder del PRM y aliados, en beneficio de otros personajes.

Quien más advertido de esto debiera estar es Luis Abinader, cuya candidatura y posible gestión gubernamental podrían estar siendo socavadas por intereses políticos, económicos y sociales con fuerte capacidad para lograrlo.