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El callejón sin salida del caso de la desaparición de la niña Brianna Genao, pese a colaboración del FBI

El callejón sin salida del caso de la desaparición de la niña Brianna Genao, pese a colaboración del FBI

A pesar de que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) de los Estados Unidos se sumó oficialmente a los operativos de búsqueda y localización de la niña Brianna Genao, que llevan a cabo la Policía Nacional y la Procuraduría General de la República desde hace 20 días, hasta el momento no hay un solo indicio sobre el paradero de la menor.

Y la pregunta sigue siendo: ¿dónde está Brianna Genao?

Lo que comenzó como una angustiante búsqueda comunitaria el pasado 31 de diciembre en la sección de Barrero, en Imbert, Puerto Plata, tras la ausencia de la niña a las 5:00 de la tarde, se transformó, en principio, en una investigación de asesinato y ocultamiento de cadáver.

Esto puso de manifiesto la falta de protocolos de parte de los organismos investigadores que realizan las pesquisas.

El manejo dado por las autoridades que indagan el caso no solo ha fallado en dar respuestas claras, sino que también ha tenido que redireccionar la investigación.

En principio, se acusaba a los tíos abuelos de la infanta de haberla supuestamente asesinado y enterrado en la zona, según una presunta confesión.

No fue solo la contaminación de la escena (zona de la desaparición) por la gran cantidad de personas, informadores de redes sociales y youtubers que se mueven por un área que debería estar delimitada y protegida; fueron, además, las denuncias de posibles torturas para conseguir una confesión de culpabilidad.

¿Confesión?

El punto más crítico de la investigación recayó sobre la detención de los tíos de la menor, Rafael y Reyes Rosario Núñez, quienes, según las autoridades, habían “confesado” su responsabilidad en el hecho.

La detención fue presentada por la Policía como un avance, pero familiares y abogados denunciaron que dichas declaraciones fueron obtenidas bajo tortura y coacción física, y sin un abogado presente. Por este motivo, luego debieron ser puestos en libertad, aunque permanecen bajo custodia policial en su residencia.

Hay que destacar que los detenidos, tras supuestamente admitir el crimen, afirmaron “no recordar” el lugar del enterramiento debido a la oscuridad. Por ello, fueron trasladados durante varios días a distintos puntos donde creían haber ocultado el cuerpo, pero todo fue en vano: nunca hubo indicios de la comisión de un crimen, al menos hasta ahora.

Asedio mediático

Mientras el municipio de Imbert se sume en la angustia, un fenómeno paralelo ha creado una “ola de desinformación” alimentada por creadores de contenido y reporteros que han convertido el dolor de una familia en un tribunal mediático sin base científica ni ética profesional.

El caso de Brianna Genao, que debería tener una cobertura informativa real, se ha transformado en un despliegue de pseudociencia.

Distintos canales digitales han emitido juicios definitivos sobre la culpabilidad de los involucrados basándose en supuestos análisis de “lenguaje corporal”.

Sin formación académica en psicología forense o conducta humana, estos comunicadores aseguran que un parpadeo, una discrepancia en una respuesta o una postura son pruebas irrefutables de culpabilidad.

Esta práctica no solo contamina la percepción pública, sino que promueve el linchamiento moral de personas que aún no han sido procesadas formalmente, ignorando el principio constitucional de presunción de inocencia.

Juicios de valor

La presión sobre los familiares de Brianna ha cruzado límites éticos. Periodistas e influencers acosan a los parientes con interrogatorios agresivos, buscando que el agotamiento emocional provoque una contradicción.

Lo que es peor: dependiendo del comportamiento ante las cámaras, los entrevistadores emiten juicios de valor como si fueran opiniones de expertos.

Cada duda o silencio de la familia es presentado como un “indicio de culpabilidad”, creando una narrativa de sospecha que fractura el apoyo comunitario y revictimiza a quienes más sufren la pérdida.

¿“Rating” o “views”?

Quizás el daño más irreversible en el proceso de búsqueda ha sido la acción de una multitud descontrolada de comunicadores y curiosos que, en las primeras horas de la desaparición, caminaron por zonas críticas sin ningún tipo de control, contaminando toda el área y destruyendo posibles evidencias.

Al movilizarse sin protocolos de custodia, este flujo constante de personas alteró escenas de interés, destruyendo rastros biológicos o huellas que las unidades caninas y los peritos podrían haber utilizado.

Sin indicios claros, el hecho parece encaminarse hacia el olvido, como ha ocurrido con otras desapariciones que se han vuelto lamentablemente comunes en el país.

La exclusiva

“La urgencia por ‘la exclusiva’ o el ‘clic’ ha prevalecido sobre la integridad de la investigación técnica, y pocos han reparado en que, independientemente de cualquier resultado, los más perjudicados por la mala información o las interpretaciones erradas son: el padre biológico de la niña, Carlos Manuel Genao; Yéssica González, madre; Erica García, madrastra de la menor, y los demás familiares.”

Jorge González

Periodista, fotógrafo, reportajista y editor fotográfico de El Nacional