Con el anuncio de que el lunes el Gabinete de Salud explicará lo relativo al plan de vacunación, que dijo será “un ejemplo en República Dominicana”, el presidente Luis Abinader ayuda a despejar la densa humareda de incertidumbre en torno a cuándo llegarían las vacunas y cómo se ejecutaría el programa de inoculación contra la covid-19.
Alienta también la noticia ofrecida por el mandatario de que el Gobierno contrató 785 mil vacunas Sinovac, producidas por una empresa privada de la República Popular China, lo que se sumaría a los casi 20 millones de dosis de Pfizer y AstraZeneca, contratadas con anterioridad.
La primera dama, Raquel Arbaje, agregó otra nota positiva al señalar que “estamos a punto de recibir las vacunas” y atribuyó el retraso a que “países poderosos se han apropiado de las dosis”, lo que sería fácilmente comprobable si se toma en cuenta que ayer mismo Estados Unidos contrató otros 200 millones de vacunas.
Arbaje dijo que las farmacéuticas han fallado en todo el mundo para la entrega de las vacunas, pero aseguró que llegarán en cualquier momento, porque el Presidente ha hablado directamente para que sea justa la repartición, lo que hace pensar que más temprano que tarde por la chimenea saldría humo blanco.
Del inicio rápido del proceso de vacunación depende no solo la contención real de la covid-19, sino también de la recuperación de la economía duramente afectada por la pandemia que ha inhabilitado al sector turismo, incrementado el desempleo y ampliado la pobreza.
Un informe del Banco Central sobre la economía y la covid-19, resalta que “un escenario impulsado por la disponibilidad de una vacuna antes de lo esperado”, podría contribuir a una recuperación más rápida de la economía, incluso “con un crecimiento superior”. La prioridad es vacunarse, si fuera posible más rápido que inmediatamente.