Contrario a las creencias religiosas hay suficiente evidencia científica para demostrar que todas las especies actuales, incluyendo al homo sapiens (humano actual) provienen de un mismo ancestro. Toda la diversidad en el reino animal y vegetal arriban de un proceso evolutivo que incluye mutaciones genéticas, selección natural y extinción.
Charles Robert Darwin nació en Inglaterra un 12 de febrero de 1831 y murió en 1882. En esta última década numerosos grupos científicos, y académicos de todo el planeta, rinden homenaje a este ilustre hombre de ciencia. En el año 2015 mediante resolución de la cámara de representantes de los Estados Unidos, declaró la fecha de su nacimiento “Día oficial de Darwin”.
El libro publicado por este en 1859; -El origen de las especies-, cayó como una irreverente bomba sobre los dogmas establecidos de la fe cristiana. La idea de que los humanos no habían sido engendrados de un día para otro, por la mano de Dios, suponía una insolente blasfemia. La iglesia denuncó que la Teoría de la Evolución constituía la visión más degradante del ser humano jamás concebida.
No obstante, hoy sabemos que el propio creacionismo dentro de la Biblia ha resultado siempre un tema de debate entre los estudiosos eclesiásticos. Las personalidades más avanzadas han defendido la idea de que el Génesis no debe ser leído literalmente. Por tanto, la idea de que el mundo ha sido creado en 6 días pudiera ser un símbolo más que un dato real.
Los últimos tres Papas aceptan la validez de los descubrimientos científicos, y dan como un hecho que todos los organismos vivos en el planeta están genéticamente relacionados, lo que revela su descendencia de una forma primigenia. Sin embargo, plantean que este proceso ha sido planeado y guiado por un hacedor inteligente, con un propósito determinado, solo conocido por él.
El libro “Sapiens” escrito por Yuval Noah Harari, es interesante y provocativo; narra con mucha propiedad, la historia de la humanidad y de como este simio pretensioso, que apareció en la tierra hace tres millones de años, se hace llamar hijo de Dios, para someter y exterminar las demás especies.
Como homenaje a Darwin, propongo que el próximo miércoles 12, en las escuelas públicas, todos los maestros asignen a sus alumnos tareas sobre la evolución.

