Quienes nos dedicamos al estudio de la política fuera de todo tipo de especulación y asidos a su carácter de ciencia, sabemos que el Partido Revolucionario Moderno, puede presentar innegables estadísticas de impacto positivo en lo concerniente al crecimiento de la economía, reducción de la pobreza, considerable inversión extranjera, buen manejo del turismo y un largo etc., sin embargo, el partido oficial necesita algo más que eso para retener el poder, pues es harto conocido que una gran parte de la población, ejerce el voto atendiendo a otras variantes y no necesariamente a incomprensibles conceptos lúgubres de la economía.
La estrategia de descalificar al expresidente Leonel Fernández con estadísticas comparadas y la permisibilidad de la corrupción en sus gobiernos es válida, ahora bien, los estrategas del PRM, saben perfectamente que el expresidente Fernández es un zorro de la política, que ha tenido la capacidad de formar un partido político que va en ascenso. Para las elecciones del 2028, el candidato que escoja el PRM, tendrá que enfrentar al exmandatario, subestimarlo, sería cometer el error del siglo.
Pienso que el PRM tiene todo el chance de retener el poder, pero debe impactar con un candidato que conecte con el país y que pueda debatir al más alto nivel político con el discípulo de Bosch y Vincho.
Estoy convencido que Leonel fulminaría a David Collado en un debate presidencial. En ese orden de ideas, pienso que Carolina Mejía es brillante y tendría un mejor desempeño que el ministro de turismo, pero saldría igualmente derrotada.
Aunque se ha hecho todo el intento por polarizar la lucha por la candidatura presidencial entre David y Carolina, el candidato presidencial que muy bien podría impedir el retorno de Leonel Fernández, es Guido Gómez Mazara. Guido tiene la sapiencia y el vuelo intelectual para enfrentar con éxito al experimentado hijo de Villa Juana. Leonel anhela que no sea el presidente de INDOTEL, el candidato escogido por el PRM, pues sabe que en un debate, tendría que ‘’ sudar la gota gorda’’ Ese es el dilema del PRM.
Por: Ramón Rodriguez
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