Opinión Articulistas

Dominicana recicla

Dominicana recicla

Alberto Taveras

La reciente inauguración de la planta de reciclaje de botellas plásticas “Renacer” marca un antes y un después en la gestión de residuos sólidos en la República Dominicana, y representa un paso firme hacia la consolidación de un modelo de economía circular moderno, sostenible y rentable.

Este proyecto ubicado en San Pedro de Macorís, impulsado con una inversión superior a los RD$3,000 millones, no solo introduce al país en la producción de resina PET reciclada grado alimenticio, bajo el esquema “botella a botella”, sino que crea una solución concreta a uno de los problemas ambientales más visibles: la acumulación de botellas plásticas en calles, playas, ríos, cañadas y sistemas de drenaje.

Cada año, millones de botellas terminan obstruyendo imbornales, agravando las inundaciones urbanas durante las lluvias. La capacidad de esta planta de procesar más de 124 millones de botellas al año (más de 1.5 millones diarias) representa una reducción sustancial de ese impacto, contribuyendo a ciudades más limpias y resilientes. Pero el valor de esta iniciativa va más allá del componente ambiental.

Te puede interesar: Falta de autoridad

Estamos ante un modelo económico inclusivo. La planta generará más de 500 empleos directos y hasta 5,000 indirectos, dinamizando una cadena que comienza con los recolectores, quienes ahora encuentran un mercado más estructurado para su labor.

En países como Brasil y Colombia, estos trabajadores generan ingresos de entre US$150 y US$400 mensuales, según el volumen recolectado, lo que evidencia su potencial como motor de movilidad social.

Desde la perspectiva industrial, la producción local de resina reciclada reduce la dependencia de importaciones, mejora la balanza comercial y abre oportunidades de exportación hacia mercados que demandan insumos sostenibles. Se estima que el mercado global del PET reciclado supera los US$10,000 millones anuales, con crecimiento sostenido.

Adicionalmente, el impacto climático es significativo. La reducción estimada de 36,000 toneladas de CO2 al año posiciona esta iniciativa como un aporte tangible frente al cambio climático.

La planta Renacer no es solo una instalación industrial; es una plataforma de transformación social, económica y ambiental.

Si se logra integrar eficazmente a recolectores, centros de acopio y comunidades, el país podrá reducir la contaminación plástica visible y convertirla en una fuente sostenible de riqueza.

Estamos, sin duda, ante un modelo que merece ser replicado y el inicio una nueva industria de sostenibilidad, firme y duradera, porque Dominicana Recicla.