Pocos dudan, aunque las encuestas no lo reflejen, que el narcotráfico y la corrupción figuran entre los dos principales males nacionales.
De ellos derivan la violencia y la impunidad que tanto preocupan a diferentes sectores. El director de Casa Abierta, Radhamés de la Rosa, sostiene que las drogas y la corrupción se han convertido en los principales medios para generar fortunas “en una sociedad que evidencia con mucha frecuencia cómo los parámetros éticos han sido relajados en la búsqueda de enriquecimiento a cualquier precio”.
El señalamiento no es para discutirse, sino para ponderarse. Son males que no se pueden soslayar entre las alternativas para combatir la crisis de valores, la violencia y el pesimismo que suele imperar en distintos sectores sobre el futuro de la nación.
Conseguir dinero rápido a cualquier precio no puede convertirse en el anhelo de jóvenes y personas de una sociedad que tiene tanto trabajo por delante para construir su desarrollo.
