Editorial: Algo huele mal

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No parece lógico que Estados Unidos gestione excluir a República Dominicana del Tratado de Libre Comercio DR-Cafta y menos aún como supuesta represalia por la apertura de relaciones diplomáticas con China, aunque no sobran las gestiones oficiales y privadas para confirmar o desmentir esa posibilidad.

La Administración del presidente Donald Trump ha denunciado el Acuerdo de Libre Comercio con México y Canadá, el cual ya fue renegociado en condiciones satisfactorias para las tres naciones, y ha decretado la salida de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP).

Trump justificó el retiro del TPP, que significa el 40% del comercio mundial, “porque representa un desastre potencial para nuestro país”, al señalar que su gobierno gestionaría acuerdos comerciales bilaterales que generen empleo e industrias a Estados Unidos.

El Acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y Republica Dominicana ha generado un intercambio comercial favorable para Washington, por lo que no sería razonable gestionar su anulación o modificación por un motivo político.

República Dominicana mantiene un déficit en la balanza comercial cercano a los cinco mil millones de dólares, situación que se agrava desde el 2016, con el incremento porcentual de las importaciones desde esa nación y el virtual estancamiento de las exportaciones.

Lo que resulta todavía más preocupante es que en 2025 ese acuerdo se aplicaría de manera total en lo que se refiere al ingreso libre de arancel de productos estadounidenses que representarían la quiebra de sectores estratégicos de la producción nacional como el arrocero, avícola, ganadero y porcicultor.

El Gobierno ha expresado su intención de solicitar a Estados Unidos una revisión técnica del DR-Cafta, a los fines de garantizar protección a sectores productivos locales imposibilitados de competir con sus pares estadounidenses beneficiados con esquemas de exenciones y exoneraciones.

Llama la atención que el rumor sobre una posible expulsión de República Dominicana del referido esquema de comercio recíproco se divulgue justo cuando las autoridades plantearían su revisión, conforme a parámetros de la Organización Mundial de Comercio. Algo huele mal en Dinamarca.