Editorial: Barba en remojo

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La economía de América Latina cerrará este año con un crecimiento casi nulo, de 0,1%, en comparación con 2018 que fue de 1%, lo que ocurre en un contexto de turbulencias sociales y políticas donde República Dominicana representa la excepción con un reporte de crecimiento económico de 5,0%.

Se resalta como un gran logro que una economía abierta y dependiente como la dominicana logre crecer cinco veces más que la media de su entorno, afectado por “una desaceleración generalizada y sincronizada con una baja en la demanda agregada externa y mercados financieros más frágiles”.

Un informe de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) define como “extremadamente complejo” el contexto económico y social de la región con presiones para reducir la desigualdad que han detonado con una intensidad inusual en algunos países.

La Cepal advierte que 18 economías latinoamericanas presentaron en 2019 una desaceleración de su crecimiento, y otras 14 crecerán menos un 1% o menos, lo que indica que el continente ronda en un escenario de recesión, en dirección contraria a la economía dominicana que alcanzó un 5%.

El continente carga con el mayor peso de una crisis económica que ha derivado en estallidos políticos y sociales que convulsionaron a Chile, Argentina, Colombia Brasil, Ecuador, Perú y Venezuela, con efectos residuales en Centroamérica, donde se agrega una crisis migratoria.

Los últimos seis años han sido los de menor crecimiento en América Latina, en más de siete décadas, lo que refleja lo grave y dilatado de una crisis económica que ya se expresa en convulsiones sociales y crisis de gobernanza que constituyen serias amenazas a la democracia y a la convivencia.

A pesar de que la economía dominicana ha mantenido durante más de una década un nivel de crecimiento por encima del 5%, los organismos multilaterales advierten sobre el peligro del endeudamiento excesivo y la urgencia de concertar un pacto fiscal, mejorar la calidad del gasto y reducir el déficit fiscal.

Gobierno, clase política y sector productivo están compelidos a consensuar políticas públicas e iniciativas privadas que ayuden a promover equidad económica e inclusión social, con lo cual se evitaría que el país ingrese al círculo de las turbulencias políticas y sociales que refiere la Cepal. Barba en remojo.